Reino
Unido de Gran Bretaña e Irlanda del Norte ::
Las islas del Norte ::
El
Reino Unido es uno de los países con más poder del
planeta y con más notoriedad hoy en día debido a
su importante participación en el último ataque
a Irak. Su nombre completo es Reino Unido de Gran Bretaña
e Irlanda del Norte y sus denominaciones en ocasiones dan lugar
a equívocos.
A menudo se usa el nombre de Gran Bretaña para referirse
al conjunto de Estados que forman una de las monarquías
constitucionales más antiguas del mundo. Este apelativo
no resulta el más idóneo pues el nombre de Gran
Bretaña se refiere sólo a la isla principal.
Pero
si el que menciona al Reino Unido de esta manera incurre en un
error, mucho más grave lo comete aquel que lo cita directamente
como Inglaterra, que se trata únicamente de uno de los
cuatro componentes del país.
Lo cierto es que el Reino Unido aúna en su territorio a Escocia,
Inglaterra, Irlanda del Norte,
Gales y algunas pequeñas islas del entorno.
En total, casi 60 millones de habitantes que disfrutan de uno
de los PIB per capita más altos de la UE, por encima de
los 24.000 euros.
Que
al Reino Unido se le reduzca a veces a Inglaterra no es extraño. Inglaterra ha gozado desde
hace siglos de mucha más relevancia internacional que sus
vecinos e incluso ha llegado a ser la mayor potencia mundial en
varios momentos. Pero la rueda de la fortuna decidió girar
en sentido contrario en los últimos cien años. Durante
el siglo XX, el imperio se ha desmembrado con la independencia
de las colonias, ha sufrido los desastres de las dos guerras mundiales
y su poder político y comercial ha menguado sin cesar.
Hoy en día, "la Pérfida Albión",
con su Gobierno Laborista al frente, intenta acogerse a los tiempos
que corren y recuperar la imagen de modernidad que hace tiempo
ostentó, aunque se resiste a permutar su querida libra
esterlina por el euro. La divisa inglesa es un ejemplo de lo complicado
que resulta cambiar las tradiciones inglesas.
Aunque
existe un lugar en la isla en el que esas costumbres ya casi no
tienen cabida. Se trata de Londres, la capital
de Inglaterra y, junto a Nueva York, la del mundo.
Londres acoge en su seno a 12 millones de habitantes
procedentes de todo el planeta, porque no hay otra ciudad tan
cosmopolita como la capital inglesa. De su mezcla de nacionalidades
emana precisamente su encanto. Pasear por el centro de la gran
urbe se convierte en una experiencia irrepetible. Las calles siempre
se encuentran repletas, llenas de vida y de personas de procedencia
diversa. Europeos, africanos, suramericanos o hindúes conviven
con los propios londinenses y ofrecen una amalgama de sonidos,
colores y lenguas difícil de encontrar en cualquier otro
lugar del planeta.
Por
otro lado, la parte "inorgánica", la parte
inerte de Londres, nada tiene que envidiar a
los atractivos que aportan sus ciudadanos. La mayoría de
los monumentos de la capital han dado la vuelta al mundo en fotografías
o imágenes y su fama llega a tales índices que,
seguramente, cualquier persona sería capaz de reconocer
dos o tres rincones característicos de la ciudad. Unos
símbolos, como el Big Ben, la Torre
de Londres o Trafalgar Square que, además
de impresionar por su majestuosidad, agradan al viajero por su
concentración. El centro histórico de Londres ocupa una pequeña extensión en relación
con la inmensidad de la ciudad y puede ser recorrido a pie en
uno o dos días. De esta manera, el visitante podrá
reservar más tiempo a la multitud de galerías de
arte y museos merecedores de su atención.
En
una latitud parecida a la de Londres pero unos
250 kilómetros a la derecha se encuentra Cardiff,
la capital de Gales. El País de
Gales se unió a Inglaterra en
1542, por lo que se le puede considerar como uno de los precursores
del Reino Unido actual. En su limitado territorio, de apenas 20.000
Km², confluyen elementos discordantes. Su belleza natural
consigue que cada visitante que recorre las praderas y los bosques
desee volver durante toda su vida. Además, un sinfín
de castillos de la edad media se complementan perfectamente con
el paisaje natural. Parece como si en los cientos de años
que llevan construidos se hubieran fundido con su entorno para
formar un todo de aspecto impresionante. Por otro lado, las fábricas
y las minas ponen el contrapunto a toda la hermosura de las tierras
galesas. Como en todo el Reino Unido, la revolución industrial
marcó los parajes y las poblaciones de Gales hasta el punto de integrarse con el medio. Al contrario que las
fortalezas medievales, las chimeneas y los almacenes logran que
el lugar pase de ofrecer su encanto a adolecer de una mediocridad
impensable hace siglos.
Escocia provoca la siguiente modificación significativa del estatus
del Reino Unido. La historia del país hasta el siglo XV
se resume en una independencia salpicada de invasiones y escaramuzas
con Inglaterra. Más tarde, la situación
cambia por completo. Primero, en 1603, las dos coronas se unen
y las demás dependencias de ambos Estados hacen lo propio
a posteriori. De esta forma, en 1707 nace oficialmente el Reino
Unido de Gran Bretaña, nombre que se conserva hasta la
llegada de Irlanda al Imperio.
El nuevo socio
del Reino Unido se caracterizaba entonces y aún ahora por
su excelente whisky, el cordero de sus campos, el salmón
que vuelve a sus cristalinos ríos para procrear y las propiedades
de sus pobladores. Los escoceses rebosan tozudez, lealtad y una
animación inusitada, alegría que no se ve disipada
ni por el clima, nada benevolente en la zona. Los tópicos
sobre su personalidad también aluden a un intenso nacionalismo
que en las últimas décadas se ha hecho más
evidente. Relacionado con este sentimiento, la tierra de los highlands
tiene hoy en día a William Wallace como mejor embajador.
El protagonista de la exitosa Braveheart ha paseado la bandera
y los valores escoceses por medio mundo en una recreación
de la lucha contra los ingleses a principios del siglo XIV. Aunque
las películas no suelen resultar fuentes fiables para conocer
una realidad histórica, en este caso se narran dos hechos
tal y como ocurrieron, al margen del dramatismo y del espectáculo
añadido. William Wallace lideró al ejército
escocés contra las fuerzas inglesas a partir de 1297 con
cierto éxito pero el rey Eduardo contraatacó y consiguió
una victoria definitiva. Pocos años más tarde, al
igual que en el film, William Wallace cayó en manos de
los ingleses que lo ejecutaron sin titubear.
La última ampliación del Reino Unido se produjo en
1801 con la incorporación de Irlanda,
pero las nuevas fronteras se vieron de nuevo alteradas un siglo
más tarde. En 1921 nace el Estado libre de Irlanda y casi toda la isla vuelve a poseer instituciones y Gobierno propio.
Sólo seis condados de la provincia del Ulster deciden mantener los vínculos adquiridos, motivo por el Irlanda del Norte se constituye en el mismo año
como un flamante Estado. Hoy en día, esta joven nación
mira al futuro y lucha por finiquitar de una vez por todas el
conflicto causado por el IRA, el ilegal "Ejército
Republicano Irlandés" que mantiene una lucha armada
desde 1955 en busca de la reunificación de la isla. A pesar
de los problemas propios, Irlanda del Norte se
muestra muy hospitalaria con los viajeros que la visitan y los
lugareños siempre tienen una sonrisa para el viajero y,
si es necesario, no dudarán en añadir un plato de
comida a su mesa.