Estocolmo
es la capital de Suecia y está considerada como una de
las ciudades más progresistas de Europa. Debido a la belleza
de sus palacios, iglesias y museos, para muchos es una de las
ciudades más hermosas de la península escandinava.
A
lo anterior, se añade el romanticismo de sus canales con
los que la ciudad recibe y fascina al visitante, canales que le
han otorgado el sobrenombre de la Venecia del Norte.
Ocupa así mismo un lugar destacado en relación a
su importancia económica y social, dentro de los países
escandinavos, ya que sólo es superada por Copenhage; pero
sin duda es el primer centro comercial y cultural de Suecia donde
la actividad industrial se concentra alrededor del puerto.
Entre las muchas maneras de llegar a Estocolmo, una de las más
hermosas es en barco, ya que la ciudad está rodeada de
varias islas culminadas por bellos castillos y palacios que dan
la bienvenida al turista que accede por mar a la capital.
La misma capital se extiende sobre una serie de islas de gran
belleza, unidas por puentes, en el extremo oriental del lago Mälar
y junto la costa del Báltico. El archipiélago de
Estocolmo (Skärgärden: jardín de los islotes)
posee cerca de 24.000 islas rocosas, muchas de ellas deshabitadas
y otras de propiedad privada con castillos, mansiones o pabellones
también privados. Ocupa una extensión de 50 km2
en el Báltico y no hay nada parecido en todo el mundo.
Para situarse al llegar a Estocolmo, es recomendable hacer una
excursión en barco por la ciudad. Durante el recorrido
se verán puentes centenarios y angostos canales, casas
señoriales donde los cuentos se hacen realidad, parques
espléndidos, etc...
El casco antiguo de la ciudad, Gamla Stan, debe ser visita obligada.
El visitante podrá pasear por calles estrechas y empedradas
con más de 700 años de antigüedad, que dan
a pequeñas plazas con viejos cafés o restaurantes.
El centro de Gamla Stan lo señala el Palacio Real, uno
de los conjuntos arquitectónicos más importantes
de la ciudad. En nuestra visita no podemos perdernos los Aposentos
de Bernadotte y de los Huéspedes, la sala de las Columnas,
la Galería Bernadotte, el Salón de gala de Gustavo
III, entre otras. Curiosamente también hay una sala dedicada
a Don Quijote, donde se recuerdan las andanzas del bravo caballero.
Multitud de otros palacios salpican el centro de la ciudad entre
los que destacan: el Palacio Tessino, en la actualidad palacio
del Gobernador; el de los Nobles, de estilo barroco holandés;
y el de la Bolsa (Börshuset), en cuyo edificio se encuentran
también la Biblioteca Nobel y la Academia Sueca, encargada
de conceder el Premio Nobel; y el Palacio de los Nobles, de estilo
barroco holandés.
Las plazas más importantes son: Slottsbacken, por donde
pasaban las carrozas del palacio a la catedral y la Plaza Mayor
(Stortoget), rodeada de casas aristocráticas.
La catedral cuenta con un interior imponente y denota el refinado
gusto de la realeza. La pieza más importante es el grupo
escultórico de San Jorge acompañado por el dragón
y la princesa, pero también destacan: el tríptico
de ébano, plata y marfil; la Lápida de Petri ubicada
en la nave central junto a los miembros de diversas dinastías;
el Mausoleo de la dinastía Tessino; y la gran lampara de
plata situada en el transepto.
Uno de los barrios de la capital se le conoce con el nombre del
Estocolmo de J. de la Vallée, en honor al arquitecto que
elaboró el plan de modernización de la capital en
el s. XVII. Corresponde a la zona norte de la ciudad, donde se
concentran la mayoría de los hoteles y bancos, y donde
está ubicado el aeropuerto. La plaza más importante
es Sergel, dominada por la Casa de la Cultura, un impresionante
edificio de cristal y aluminio, donde también se encuentra
el Parlamento.
Otros atractivos de Norrmalm, nombre con el que el barrio se conoce
popularmente son: el Palacio de la Ópera, el Museo Nacional
Sueco y Strindberg, las iglesias de: Santa Clara, San Jaime, de
Adolfo Federico; y la Plaza de Gustavo Adolfo que cuenta con una
impresionante estatua del rey que le da nombre.
Con sus cuatro kilómetros de recorrido la avenida Valhallavagën
es una de las más largas de la ciudad. En ella se encuentra:
el Instituto de Cine Sueco, el Taller-Muso Carl Eldh y el Museo
de Historia Natural.
Otra zona
importante de la ciudad es el Estocolmo del s. XIX conocido con
el nombre de Östermalm, y en la que la gran mayoría
de los edificios se construyeron en el siglo XIX. De aquí
merece la pena visitar: la Estación, la Biblioteca Real,
el Teatro Dramático Real y los museos de la Música,
de la Armada y el Museo Nacional de Historia.
La avenida
Sveägen lleva al Parque Haga y al Pabellón Gustavo
III, ambos de gran atractivo turístico. El Pabellón
construido en el s. XVIII destaca por su decoración mural
y mobiliaria. Siguiendo esta avenida hacia la izquierda, se accede
a los edificios más viejos de la Universidad de Estocolmo
rodeados por un jardín en el que se alza el Observatorio.
A orillas del lago Mälar se encuentra la villa residencial
de Nacka donde se encuentran algunas de las mansiones más
bellas de la capital entre las que destacan el Castillo de Svindersvik
y el de Stora Nyckelviken.
No podemos irnos sin acercarnos a la isla de Djurgärden,
cuyo significado es "parque para animales". Es el lugar
elegido por los habitantes de Estocolmo para descansar los fines
de semana. La isla, de gran belleza natural fue parque de caza
real y está dotada de senderos rodeados de robles milenarios,
estatuas, restaurantes, etc... En la isla hay multitud de museos
entre los que destacan: el Museo Nórdico, el de Biología,
el Museo al aire libre y el Wasavarvet, que guarda el buque de
guerra Wasa. También se puede visitar el Castillo de Waldemarsudde,
que contiene una buena colección de muebles, bronces y
pinturas; y del que destaca principalmente la sala conocida con
el nombre de galería que cuenta con una cabeza de mujer
pintada por Picasso.