Desde
su nacimiento el 12 de julio de 1884, en Liorna, la vida de Amedeo
Modigliani estuvo envuelta en un aura de leyenda. Se dice que
momentos antes de dar a luz su madre, había escondido bajo
la cama todos los bienes de la familia, para impedir su embargo.
El ilustrado liberalismo de las
mujeres de su entorno familiar, su origen judío, unido
a la crisis económica que estaban atravesando, y la insólita
apertura de mente de su entorno más cercano, fueron condiciones
idóneas para que se fraguara la personalidad artística,
difícil de encajar en el contexto cultural europeo, de
Amedeo Modigliani.
En 1898, el deseo del joven de abandonar los estudios para convertirse en pintor, es sufragado por el liberalismo de su madre Eugenia y la generosa ayuda económica de su tío.
En el otoño de 1900, a
causa de una tuberculosis le aconsejan pasar el invierno en un
clima más cálido, por lo que es invitado a realizar
un viaje por las ciudades, Roma, Capri y Nápoles,
y conocer las obras maestras del arte clásico italiano,
que marcarán la dirección estética de toda
su producción artística.
En 1902, el joven pintor, acompañado
de su inagotable avidez de conocimientos, abandona Liorna para
inscribirse en la Escuela Libre del Desnudo (Scuola libera di Nudo) de Florencia. El contexto
cultural toscano, inundado de una estética simbolista,
favorecerá la futura madurez del pintor.
En la primavera de 1903 se dirige
a Venecia, donde conoce al pintor chileno Ortiz de Zárate, que
le introducirá en las nociones de la pintura impresionista
y provocará su deseo de visitar París.
Su debut pictórico se produce al mismo tiempo que el del cubismo
En su primera estancia parisina,
tras un periodo de bienestar financiero y personal, la vida de
Modigliani comienza a sentir el aislamiento y la precariedad propia
del ambiente parisino de aquella época. Recorrió
los numerosos y variados alojamientos de la ciudad, que unido
a su personalidad aristocrática e individualista, comenzó
a crear alrededor de su persona un desagradable malestar. Exceptuado
de los círculos de arte moderno, el pintor comenzaría
una carrera profundamente solitaria y dramática en busca
del éxito, convirtiéndose gracias a su carácter
reservado y transgresor, a su imagen y a sus costumbres cotidianas
en un independiente incomparable. Su escepticismo con respecto
a las reivindicaciones de los movimientos de vanguardia, y su
concepción del roll del artista en la sociedad, contribuyeron
a su marginación de los grupos de arte del siglo XX.
Su debut pictórico en el
contexto artístico de París, se produce al mismo
tiempo que el del cubismo.
Amedeo se presentará en la escena artística parisina
como un artista independiente en busca de un lenguaje expresivo
propio. Expondrá en el Salón de los Independientes (Salon des Indépendants) desde 1908 hasta 1914,
un pequeño número de obras: "La judía", "El
Mendigo de Liorna", "La amazona", "El violonchelista",
junto a algún desnudo y siete esculturas.
Francia se erige como la fundadora y centro de mercado para el
arte moderno, pero Modigliani excluido de cualquier grupo, concentra
sus temas en el retrato, el desnudo y la escultura, confiriendo
a su arte, una esencia estilística muy moderna y tradicional
a la vez.
Entre 1909 y 1914, la obra de
Modigliani se dedica plenamente a la escultura, que fue para el
la gran esperanza de integración en la vida artística
parisina. La obra de Constantin Brancusi y el arte
egipcio, serán esenciales en la maduración
de su lenguaje expresivo.
Su indagación dará lugar a la invención de una figura femenina atemporal y carente de raíces geográficas
Hasta 1914, Modigliani va a realizar
una serie de obras pintadas, en las que se repite el tema de las
cariátides, sobre diferentes soportes y empleando diferentes
técnicas. Su indagación en los distintos universos
estéticos, dará lugar a la invención de una
figura femenina atemporal y carente de raíces geográficas.
Expone sus esculturas en 1911 en el taller de Souza Cardoso.
La maduración de su lenguaje
estilístico, único, original y cargado de sabiduría,
tiene lugar hacia 1916, en el momento en que Modigliani decide
abandonar de forma definitiva la escultura. Ese mismo año,
el pintor firma un contrato con un entusiasta marchante polaco
que apoyará su carrera artística y personal hasta
su fin.
La primavera de 1917 Amedeo conoce
a la joven Jeanne Hébuterne, de fenomenal talento pictórico,
que se ve obligada a defender su amor y vivir una inquieta existencia,
luchando contra la distancia social que los separa y contra convencionalismos
de la época. Estos años de la vida del artista se
caracterizan por la apatía y dejadez hacía su producción
artística, permaneciendo al margen del mercado del arte
parisino. Son años de acusada precariedad económica
que se agravan cuando Jeanne anuncia la espera de un hijo. En diciembre
de 1917 la galería protectora de jóvenes y desconocidos
pintores de vanguardia constituye la primera muestra personal
de Modigliani, repleta de exhuberancia y sensualidad, con sus
desnudos expuestos como reclamo para atraer fama y compradores,
que será censurada por atentar contra el pudor del público.
Las malas condiciones de salud
de Amedeo obligan a trasladarle a la Costa Azul durante los primeros
meses de 1918, donde su actividad pictórica, afectada por
la falta de costumbre del artista a la deslumbrante luz del mediodía,
se caracteriza por una tendencia a retratar niños, muchachas
y personajes burgueses. En esta época sentirá una
inspiración que dará lugar a la creación
de algunas de sus mejores obras.
En 1919 Modigliani regresa a París
cargado de energía. Por primera vez es reconocido como uno
de los fundadores del arte moderno, en la colectiva de artistas
franceses en la Mansard Gallery, que viene acompañado del
interés por su trabajo, tanto por parte de la crítica,
como de los compradores. Sin embargo sus condiciones
físicas empeoran y el 24 de enero de 1920 muere
el artista incomprendido y maldito.