El arte povera tiene su hito fundacional en la ciudad italiana de Génova en el año 1967, en la exposición llamada "Arte povera e IM spazio".
Una nueva relación con los materiales, cristalizó en el arte povera. Éste basa su estética en las relaciones entre objetos y su configuración, resaltando en especial dos aspectos: los procedimientos, entendidos como un proceso de manipulación y fabricación de materiales, y en segundo lugar, los materiales, analizando sus cualidades más específicas.
Los cuadros y las esculturas ya no se utilizan
Estos dos elementos se encuentran fuertemente relacionados, de forma que a veces el proceso de configuración de una obra parte de determinada acción sobre el material -apilar, desgarrar- o por el contrario el artista parte de un material -fieltro, caucho, tierra- al que se somete a una determinada acción. Los artistas que pertenecen a este movimiento no pintan, no hacen esculturas y tampoco son respetuosos con un medio que consideren específico para una práctica concreta.
Este tratamiento para con la obra y los materiales, no es exclusivo de este movimiento. Podemos citar los ready made de Duchamp, las performances, los merz de Schwitters, etc. A finales de los sesenta, el arte povera junto con otros movimientos como el land art o el body art, contribuyen a que cambie todo lo que resultaba de una manera u otra ortodoxo dentro del arte establecido.
Los cuadros y las esculturas ya no se utilizan, ahora se recurre a acciones, situaciones y comportamientos; se vislumbra cierto afán por desmaterializar la obra. Bajo esta preocupación común, Germano Celant organiza la exposición que en 1967 dará origen al movimiento. Fue este crítico el que dos meses después, en un artículo que escribió ("Arte Povera: apunte para una guerrilla"), otorgó el nombre al grupo. Este grupo de artistas expondrían juntos hasta 1972, año en el que Celant renuncia, por considerar que aquello se había convertido en algo negativo para cada uno de los artistas.
A partir de 1985 crea en Nueva York un nuevo grupo, en una exposición llamada "El nudo arte povera en P.S.I" con doce artistas como Jannis Kounellis, Michelangelo Pistoletto, Giovanni Anselmo, Mario Merz, Alighiero & Boetti y Luciano Fabro entre otros. Desde este momento no se dejan de hacer exposiciones de arte povera en todo el mundo, sobre todo en países como Alemania y Francia.
El lienzo ahora deja de tener proporciones tradicionales, ahora se utiliza toda la pared o incluso toda una habitación. Se pretende ocupar un espacio real, lejos quedan los espacios formales utilizados hasta ahora. Ahora los materiales organizan la obra. Se utilizan elementos que rodean nuestra vida cotidiana como se puede observar en "La Venus de los trapos" 1967, de Pistolletto. En esta misma obra se aprecia también otra de las características del movimiento, como es la utilización de realidades que se contraponen; algo tan clásico y refinado como una Venus, frente a algo tan burdo y cotidiano como unos trapos.
Todos estos artistas tenían en común, un deseo por rebasar los límites del cuadro. Era impensable ya quedarse en los límites de un bastidor. Había que llegar más allá, había que implicar al espectador en el proceso creativo. Así decidieron emplear objetos encontrados para sus obras, como hiciera ya en sus primeros collages un Picasso maduro. Estos artistas deseaban huir de la frialdad en la que había caído la sociedad de la época.
El arte povera valoró los materiales industriales en estado bruto y la materia natural
El grupo povera está interesado en mostrar su rechazo al culto del arte minimal, del que pensaban que era un movimiento limpio, puro, equilibrado y neutro. También se oponían al movimiento Op Art y al arte cinético, entre otros, debido a que no querían ligarse de ningún modo a un único medio de expresión. Para ellos resultan movimientos superficiales, un arte exclusivamente estético, sin contenido, donde lo que importa será sólo lo que se ve, no lo que esa obra encierra en su interior.
El arte povera valoró los materiales industriales en estado bruto y la materia natural. Según la definición de Celant es una práctica artística y existencial, cuyo procedimiento lingüístico en suprimir y reducir todo al mínimo. Algunos autores como Giovanni Anselmo o Alighiero & Boetti sólo empleaban materiales pobres.
La denominación povera no se refiere en la práctica tanto a la pobreza de los materiales -aunque muchos de los utilizados si lo fuesen- como a la simplificación de los procesos transformadores de la materia y a la acción espontánea de elementos basados en la experiencia directa de la vida y la naturaleza. El desnudamiento de la obra se refiere principalmente a la ambición de crear un máximo de complejidad con los materiales y procedimientos constructivos más simples.
El espectador podrá participar ahora de la obra de arte de una manera más activa. Según el artista Luciano Fabro "la obra ha de percibirse con un carácter plural: si aislamos la visualidad del conjunto de la experiencia, inmovilizaremos parte del valor de la experiencia. La experiencia ligada a uno sólo de los sentidos, no es experiencia".
En este tipo de obras hay veces que los seres vivos se encuentran presentes como en una instalación de Jannis Kounellis de 1969 donde introduce doce caballos en la galería L' Ático. Poner caballos en este espacio diría Kounellis, "permitía crear una tensión, una ruptura en la comunicación del arte".
Se hace patente una actitud crítica de cara a la sociedad industrializada. De hecho muchas de estas obras suponen una lucha frontal contra la mercantilización del objeto artístico en la sociedad post-industrial. El proceso que a menudo se emplea, en el que la obra acaba por desaparecer o nunca fue construida, actúa en este sentido con un carácter marcadamente antimercantilista. Celant mantiene que este arte supuso un acercamiento entre la actividad del arte y la realidad sociopolítica del momento.
El arte povera hundiría sus raíces en la re-politización que se produjo en Europa hacia 1968. No cabe duda que esta generación de artistas italianos con su radicalismo conceptual y su profunda conexión con la naturaleza, plantea una versión europea del final de las vanguardias y como cita Marcuse "el arte ahora traduce la inquietud de una generación consciente de la falta de plenitud de la vida, de la alineación, que rechaza la explotación y el trabajo a favor de una petición de placer". Con todo ello, el arte busca "la íntima conexión entre placer, sensualidad, belleza, verdad y libertad".