Grandes Actores
Johnny Depp

La irrupción de Johnny Depp en el horizonte del cine popular recién empezada la década de los noventa representó lo que en el panorama musical contemporáneo fueron los grupos de grunge provenientes de Seattle.

Es decir, se puede comparar su irrupción como lo que bandas del estilo de Pearl Jam, Screming Trees, Nirvana o Alice in Chains aplicaron al rock (y a las modas, y las actitudes ante la vida). Una cura de desintoxicación que no se daba desde hacía más de una década; y Johnny Depp, junto con otros nombres como Winona Ryder, Christian Slater, Brad Pitt o River Phoenix también desintoxicaron y cambiaron la fisonomía del cine comercial. Eran actores que querían ganar dinero, está claro, pero que no por ello renunciaban a los papeles comprometidos, a rebuscar en su interior nuevas vías de expresión, a arriesgarse y no conformarse con interpretar al clásico héroe de siempre.

El más freak de todos estos nuevos valores del star system grunge fue este Johnny Depp que se había pasado la década de los ochenta agobiado por la adulación de miles de quinceañeras que no se perdieron una sola de las cuatro temporadas que duró en antena la serie 21 Jump Street, de la que él era uno de los idolatrados protagonistas.

En 1990 las cosas cambiaron radicalmente, Jonhy Depp interpreta a la criatura de Frankenstein de fin de siglo, Eduardo Manostijeras, un monstruo de cuento de hadas creado por las sabias y rugosas manos del científico Vincent Price. La caracterización del actor impresionó a público y crítica, sus gestos y su mirada son ya un icono (y yo mismo tengo un precioso Eduardo de juguete en una estantería de casa al que debo mirar como mínimo una vez al día!), y Depp se encasilló para siempre en papeles rebuscados, que tienden a interiorizar emociones, personajes tímidos, raros, que en algunos casos quizás sí se integren en la sociedad, pero en los que siempre ves algo que falla, un resorte de una compleja personalidad que los despega de la gente normal.

Depp siempre ha agradecido a Tim Burton esta oportunidad, y le dedicó incluso un prólogo en el libro de entrevistas Burton por Burton en el que reconoce que el director de perilla y rizos impeinables impidió que se convirtiera en otro pedazo de carne más a la venta en Hollywood.

Las colaboraciones entre Burton y Depp constituyen la espina dorsal de la carrera del actor. En 1994 borda uno de sus papeles más divertidos y entregados, el entrañable peor director de la historia Ed Wood en el film del mismo nombre; luego vendría en 1999 Sleepy Hollow, donde se introduce en la piel fría y científica del inspector Ichabod Crane, una especie de CSI del siglo XIX.

La trayectoria profesional de Depp está repleta de colaboraciones con grandes directores como John Waters (Cry Baby, 1990), Emir Kusturika (El sueño de Arizona, 1993) o Terry Gilliam (Miedo y asco en Las Vegas, 1998) e interesantísimos proyectos como el Donnie Brasco de Mike Newell (1997) junto con Al Pacino, Antes que anochezca (2000) con Javier Bardem o From Hell, adaptación del cómic creado por Alan Moore realizada en el 2001.

Últimamente ha regresado al reconocimiento masivo con Piratas del Caribe (2003), donde su papel de Capitán pirata Jack Sparrow, y hablo con toda sinceridad si digo que empieza simpático y termina siendo odioso, Johnny se pasa de sobreactuación y da un recital de tics. Los guionistas crearon a un personaje hecho a la medida del actor y, la lógica de Hollywood..., lo han llevado a la nominación al Oscar, ¡justamente por este papel!. Piratas del Caribe, en primera parte La Maldición de la Perla Negra, ha proporcionado un asalto a las taquillas de todo el mundo y ha sido el preámbulo de Piratas del Caribe 2, en la que Keith Richards, el mismísimo de los Rolling Stones, interpreta al padre del capitán pirata Sparrow. El taquillazo de Piratas del Caribe nada tiene que ver con su siguiente película "Charlie y la fábrica de chocolate" (2005).

Hablando de films horrorosos del Depp debemos citar La otra cara del terror (1999), batiburrillo de ciencia ficción y thriller que no se puede aguantar, y del que Johnny sale peor que mal parado, o La novena puerta (1999), predecible film de un desgastado y erosionado Roman Polanski con el piloto automático a tope, a la espera posiblemente de que empezara a rodar El pianista.

En suma, tanto en sus mejores obras, como en los papeles en los que no acaba de centrarse, Johnny Depp sorprende siempre, como también lo hizo en 1997 cuando dirige su propio proyecto The Brave, con el mecenazgo de Marlon Brando (habían participado juntos en Don Juan de Marco, de 1995), film con el que consiguió estar en la lista de futuribles para la Palma de oro en el Cannes de ese mismo año.

El físico afilado y poco común, tremendamente especial de Johnny Depp le ha llevado a ser el deseo de innumerables fans. De su discreta vida amorosa has trascendido los romances con Jennifer Gray, Winona Ryder, Kate Moss o su actual pareja Vanessa Paradis, con quien reside actualmente en Francia, formando una feliz familia que completan dos hijos.

El rock ha canalizado otra vertiente de la personalidad de Depp. En los ochenta tuvo cierto renombre a nivel regional con su banda The Kids (llegaron a abrir para Iggy Pop), ha tocado con Shane McGowan (ex-The Pogues) y con Oasis, en cuya canción Fade in-out podemos oír la slide de Johnny, que acabó tocando en la canción porque Noel Gallagher estaba demasiado cuba. Él mismo Noel recibió como regalo de Depp una guitarra que utiliza habitualmente en sus giras. Últimamente Johnny ha tocado con P, banda que forman el mismo a la guitarra y otros destacados del panorama rock como Flea (Red Hot Chili Peppers) o el mismísimo hacha de los Sex Pistols, Steve Jones.

En 1993 se unió al bluesman urbano Cuck E. Weiss para comprar el club Viper Room de Los Ángeles, en la puerta del cual falleció River Phoenix poco tiempo después.

...por Marc Monje

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