El
fanatismo hacia la vida y obra del director de Plan 9 from outer
space, "la peor película de la historia", pasó
de habitar en las catacumbas de los fanzines y publicaciones dedicadas
a la ciencia ficción, el terror y la serie B (Famous Monsters
of Filmland o Scarlet Street) a la pleitesía del público
masivo cuando Tim Burton estrenó en 1994 su Ed Wood,
un biopic sobre la figura del director (que interpretó
Johny Depp de manera espléndida) que resultó ser
todo un éxito.
El film de Burton describía
lo surrealista y divertido de la vida de este Ed Wood, un amante
del cine lleno de ingenuidad, capaz de todo por dirigir sus propias
películas, sin importarle no tener un duro, sin rebajar
un gramo sus pretensiones. El imaginaba películas espectaculares,
invasiones marcianas, zombies que dominarían al hombre
en un planeta repleto de platillos volantes ultra modernos. Y
su fantasía se convertía en celuloide, cayera quién
cayera. Esa búsqueda obsesiva sin adaptarse a la falta
de medios o de talento, fue lo que le hizo concebir las horrendas
películas de las cuales hoy se ríe media humanidad.
Si Wood hubiera sido consciente de sus limitaciones, si hubiese
dejado de lado al niño ingenuo y lleno de sueños
que creo que tenía en su interior, sus películas
serían menos malas. En todo caso, el film de Burton no
solo se reía de ese inocente director de pacotilla, sino
que lo miraba con cierta complicidad, quizás con cierta
envidia, porque Ed Wood siempre creyó en lo que hacía.
Y cuántos de nosotros estamos dispuestos a llegar tan lejos
por nuestros sueños. Wood llegó lejos, tanto como
para dirigir la peor película de la historia...
Plan 9 from outer space
es un guión lleno de locura que parte de una premisa de
lo más realista. Unos extraterrestres planean invadir la
Tierra, pero a distancia, ¿cómo hacerlo? Lo más
fácil, despertarán a tres muertos de un cementerio,
convirtiéndolos en zombies y dejando que ellos hagan el
trabajo sucio de matar a toda la humanidad. Esto es un guión
valiente, Wood habría hecho buenas migas con gente como
Pasolini, seguro. Quizás existan películas de ciencia
ficción de la misma época con argumentos más
insanos, pero lo que aquí ocurre es que una vez empieza
el film, asistimos a un espectáculo grotesco de fallos
de raccord, efectos especiales de ama de casa y cutreces
de todo tipo.
La
continuidad simplemente no existe para Ed Wood.
En primer lugar, la película
la iba a protagonizar el actor fetiche de Wood, el gran Bela Lugosi
(había participado en Glen or Glenda?, de 1953,
y en Bride of the monster, del 1956) que atravesaba un
momento profesional de lo más triste, lejos ya de ese Drácula
que aterrorizó al mundo de la mano de Tod Browning y la
Universal en los años treinta. Bien, la cuestión
es que a los pocos días de rodaje, Lugosi muere, habiendo
completado únicamente algunos planos del inicio del film.
La solución para Wood fue fácil, continuó
con el rodaje como si nada y sustituyó a Lugosi por...
¡una mujer!, ¡la misma que le hacía la pedicura
a Lugosi! Simplemente, cuando aparecía en pantalla ¡se
cubría el rostro con una capa!
Más despropósitos.
Los platillos volantes colgaban de unos hilos que, por descontado,
se ven claramente, y además, a pesar de volar por el espacio
sideral estaban sometidos a variopintas condiciones climatológicas
como la corriente de viento, que supongo se debe a que algún
incauto se dejaba la puerta del plató abierta. Conocidos
son también otros poltergeist como los decorados
de cartón piedra tambaleando ligeramente cuando algún
actor se toma demasiadas confianzas o la aparición en plano
de sombras furtivas de algún miembro del equipo técnico.
Los fallos de raccord en Plan 9 son
ya míticos. La continuidad simplemente no existe para Ed
Wood, y si un personaje camina siendo de día, y al siguiente
plano, en continuidad, entra en su coche y ya es de noche... pues
eso, da igual, nadie se iba a dar cuenta.
Solo por oír
pronunciar estas frases, ya vale la pena aguantar todo el
film.
La troupe de actores
woodianos (Lugosi, el zopenco luchador Tor Johnson en su papel
de jefe de policía, incapaz él de pronunciar dos
frases seguidas, la atómica Vampira haciendo de zombie
con uñas XXL...) se sirve de las frases más entrañablemente
ridículas que uno pueda oír en una película.
No está de más hacer un repaso, en versión
original, por supuesto: Al principio del film, un aviso al espectador
incauto, "My friends, can your hearts stand the shocking
facts about grave robbers from outer space". Explicación
del plan de los extraterrestres invasores por parte de uno de
los personajes, "Ah yes, Plan 9 deals with the resurrection
of the dead. Long distance electrodes shot into the pineal pituitary
glands of recent dead". Y la mejor, la conclusión
a la que llega el jefe extraterrestre, "Because all
you earth are idiots!".
Solo por oír pronunciar estas frases, ya vale la pena aguantar
todo el film, porque, más allá de los raccords
o las incoherencias del guión, lo que más pesa de
Plan 9 es que resulta terriblemente aburrida
y lenta.
Ed Wood es un personaje inabarcable.
Aficionado a vestir femeninos jerseys de angora, acabó
su vida nadando entre adicciones varias y la dirección
de diversas películas pornográficas. Durante su
época de esplendor en los años cincuenta, dirigió
también Bride of the monster, film en la linea
de Plan 9, y Glen or Glenda?, donde
da rienda suelta a su travestismo, en una película cuya
temática resulta casi revolucionaria, en plena época
conservadora de Doris Day, el libro de recetas de Betty Crocker,
y la claudicación del rebelde Elvis cuando se deja arrastrar
al servicio militar y se corta su famoso peinado.
Un visionado de Plan 9
from outer space es como ver un dibujo de un niño
de cinco años. Puedes reírte de lo mal que está,
pero debes respetar también la infinita fantasía
e ilusión puesta en cada trazo.