Grandes batallas
La guerra de los Cien Años

La guerra de los cien años representa el periodo de enfrentamientos que sostuvieron los países de Francia e Inglaterra durante la denominada Baja Edad Media.

Como cualquier conflicto las causas son variadas y a veces confusas pero en este caso tiene dos protagonistas clave para entender la situación de tensión que se fue creando entre las dos potencias europeas: por un lado el rey Felipe IV en Francia y por otro Eduardo I en Inglaterra.

Como cualquier conflicto las causas son variadas y a veces confusas pero en este caso tiene dos protagonistas clave para entender la situación de tensión que se fue creando entre las dos potencias europeas: por un lado el rey Felipe IV en Francia y por otro Eduardo I en Inglaterra. Ambos intentaron incrementar su dominio real y especialmente realizar maniobras diplomáticas y después intervenciones armadas en espacios próximos (los Países Bajos en el caso de los galos, Gales y Escocia en los británicos).

Batalla de Cassel - Manuscrito iluminado de la Crónica de Jean Froissart. © Bibliothèque nationale de France.

Batalla de Cassel - Manuscrito iluminado de la Crónica de Jean Froissart.
© Bibliothèque nationale de France

Las intenciones francesas de impulsar la sublevación escocesa en 1290, tenía una rápida respuesta inglesa con un apoyo interesado a la reacción antifrancesa que se estaba originando en Flandes en 1297. La estrategia pensada por Felipe IV residía en exigir sus derechos como soberano por los feudos de Normandía y Aquitania, lo que chocaba con los planes de Eduardo I de imponer su autoridad en las Islas, lo que tuvo como resultado la invasión francesa del ducado de Gascuña. La tensión se apaciguó un tanto con el matrimonio entre Eduardo I y la hermana del monarca francés en la llamada firma de la paz de París (1303), aunque los problemas no estaban solucionados.

Los sucesores tampoco vivieron tiempos de paz, en Francia se convocaron Estados Generales que permitieron a los Valois llegar al poder con Felipe VI tras el agotamiento de los Capetos, y poco después se produjo una rápida intervención en Flandes en la batalla de Cassel. En Inglaterra Eduardo II tuvo que soportar las sublevaciones escocesas y la oposición de la reina Isabel, hermana de Carlos IV de Francia, que a su vez estaba enfrentada a su marido y acabó con el rey inglés vigente para colocar a su hijo Eduardo III de sólo quince años.

Con este panorama de tensión y el beneficio que podía suponer para los ingresos de la nobleza el comienzo de un conflicto, en 1337 dará comienzo la denominada Guerra de los Cien Años. En la primera etapa, que durará hasta 1360, Eduardo III se siente presionado por los franceses desde Escocia por lo que decide reclamar el título de rey de Francia como heredero de su tío Carlos IV, buscando un clima de inestabilidad en Flandes. Se produjo una importante batalla naval en Sluys que supuso la primera derrota francesa y la destrucción de su flota, pero más sangrienta aún fue la sucesión en el ducado de Bretaña, lugar estratégico entre ambos países, y donde Inglaterra vuelve a dar un duro golpe con la toma del puerto de Brest.

En 1346 el rey inglés desembarcó en Normandía acompañado de unos quince mil hombres con la intención de llegar hasta París. Antes se hicieron con la ciudad de Calais, lo que facilitaba el tráfico de todo tipo de mercancías desde Dover. La situación era cada vez más favorable para los ingleses, incluso en Escocia el rey David II había sido prisionero, pero la peste negra aplazó un tiempo las intenciones inglesas, hasta que el primogénito del rey, el Príncipe Negro volvió a la carga y se anexionó Burdeos, Toulouse, Poitiers, mientras el nuevo rey francés Juan II fue capturado y trasladado a la Torre de Londres. Esta primera etapa concluye con el acuerdo de Bretigny, en el que se cede una gran parte de Francia a Inglaterra: Aquitania, Normandía, Maine, Turena y Anjou y tres millones de coronas de oro para liberar al rey. Eso sí Eduardo III renunció a sus derechos sobre la corona francesa.

Se produjo una importante batalla naval en Sluys que supuso la primera derrota francesa y la destrucción de su flota, pero más sangrienta aún fue la sucesión en el ducado de Bretaña.

En cualquier caso Francia sale muy perjudicado en la primera parte de la contienda. Después habrá un periodo de paz. En Francia subirá al trono Carlos V, que intentará animar a la población por métodos propagandísticos y reformar la administración, mientras que en Inglaterra sube al poder Ricardo II, de diez años, momento en que el impulso triunfante se iba apagando poco a poco, e incluso empezaron a aparecer algunas derrotas importantes en el mar, ayudadas por la alianza franco-castellana, que aniquiló a los ingleses en La Rochela (1372).

En 1380 sube al trono en Francia el menor de edad Carlos VI, que una vez adulto tiene accesos de locura que le incapacitarán para gobernar; en cualquier caso un nuevo matrimonio entre Ricardo II con Isabel, hija de Carlos VI dará con la firma de 28 años de paz.

Pero de 1399 a 1422 se produce un nuevo periodo de batallas, en lo que supone la tercera etapa del conflicto. Empieza de manera sangrienta con el asesinato de Ricardo II y finaliza con la muerte de Enrique V de Inglaterra y Carlos VI de Francia. De nuevo en 1415 Francia sufre una severa derrota en Azincourt, en Somme, donde murieron una gran cantidad de nobles. Además hay una gran desorganización interna con conflictos continuos, el más importante entre Luis de Orleans, hermano del rey, y el duque de Borgoña. Finalmente éste firmará con Enrique V el tratado de Troyes entregando Francia a los ingleses a cambio de ayuda para destronar al rey francés.

En 1422 comienza la última etapa de la guerra con Enrique VI controlando ambos países. Francia estaba dividida en tres partes y en este último periodo de batallas estará dirigido por Carlos VII, figura que se verá totalmente eclipsada por el mito de Juana de Arco, que consiguió levantar el sitio de Orleans. Pese a su muerte en la hoguera, el impulso nacionalista que generó no se apagó y las sublevaciones en los territorios ocupados por los ingleses fueron constantes, en parte también por la presión fiscal que tenían que soportar los habitantes. Así las tropas de Carlos VII recuperaron París en 1436, Normandía en 1449, Bayona y Burdeos en 1451, y todo el país dos años después, excepto Calais. La guerra había terminado.

A partir de este momento Francia procedió a una restauración estatal tomando como centro principal el rey y su administración, organizando una única cancillería y controlando las asambleas locales. A finales del siglo XV habrá una clara recuperación demográfica. Por otro lado, en Inglaterra, las consecuencias de la guerra son menos tangibles, aunque sobre todo se notó en la economía, el comercio exterior descendió, lo que provocó el descenso de precios. En el terreno político derivó en una rivalidad que se prolongó varios años entre los Lancaster y los York, lo que debilitó de manera importante la moralidad de la monarquía.

...por Sergio Yuguero

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