Grandes hombres
Carlos I

Carlos I de España y V de Alemania nació en Gante el 24 de febrero de 1500. Su padre era el archiduque de Austria Felipe el Hermoso, gobernador de los Países Bajos, y su madre Juana "la loca".

Heredó del primero todas las adquisiciones que el ducado de Borgoña había conseguido en años anteriores, como la parte periférica que podríamos llamar los Países Bajos.

Sus planteamientos políticos giraban en torno a una revolución moderna, limitando el absolutismo, una exacerbada xenofobia, más si cabe con un rey extranjero y una idealización clara a los Reyes Católicos.

Tras la muerte de Isabel la Católica, la demencia de Juana, la muerte también de Felipe I y la regencia de Fernando de Aragón, Carlos se proclamó rey de Castilla y Aragón y de los estados italiano en marzo de 1516, y un año después llegaría por primera vez a España con un grupo de consejeros extranjeros. En las cortes de Valladolid de 1518 ya se pidió la exclusión de éstos y una política más castellana, mientras que en la corona de Aragón fue mucho mejor recibido ya que prometió una política antiturca y de defensa de los reinos italianos.

Pero muy pronto tendría las primeras sublevaciones. La rebelión comunera entró con un ejército en Tordesillas para obtener el apoyo de Juana la Loca con la intención de salvar el principio de legitimidad. Sus planteamientos políticos giraban en torno a una revolución moderna, limitando el absolutismo, una exacerbada xenofobia, más si cabe con un rey extranjero y una idealización clara a los Reyes Católicos. Contaron con el apoyo de la baja nobleza y el bajo clero pero la ofensiva real recuperó Tordesillas en 1521. El jefe comunero toledano, Juan Padilla tomaba Torrelobatón pero la caballería nobiliaria destrozó a las milicias comuneras en Villalar el 23 de abril de ese mismo año, siendo ejecutados los tres cabecillas comuneros, Padilla de Toledo, Bravo de Segovia y Maldonado de Salamanca.

La segunda de las sublevaciones fue la de las germanías valencianas. Este episodio comenzó por el vacío de poder que se produjo por parte de la nobleza y el virrey cuando hubo una epidemia de peste, lo que fue aprovechado por las milicias agermanadas de los distintos gremios, financiados por el poder real, para tomar el control de Valencia. Las razones de esta situación procedían del descontento de las clases bajas urbanas por el monopolio del gobierno y por el proteccionismo que la nobleza ofrecía a los moriscos oponiéndose al campesinado cristiano. A esto hay que añadir que no se celebraron las Cortes por parte de Carlos en 1519. Las fuerzas imperiales sofocaron los lugares clave del movimiento en la propia Valencia, en Játiva y Alcira.

La elección imperial de Carlos en 1519 agudizó aún más el conflicto entre la casa de Austria y Francia, que se multiplicaba por los territorios italianos y de Navarra. Italia se convirtió en el foco principal de conflictos, lo franceses perdieron el Milanesado en Bicoca y en un intento de recuperarlo, el rey francés Francisco I fue capturado durante unos meses. Carlos I se hace cada vez más poderoso e incluso es coronado por el papa en Bolonia.

Carlos V era consciente que su enorme Imperio se había creado a través de un estudiado proceso natural de herencia y mediante una política matrimonial y no de conquista.

Cuando muere el duque de Milán, Francisco I realizará una nueva ofensiva, pero el territorio será para el hijo del monarca español, Felipe. Este hecho originó otro nuevo conflicto en 1542. El centro de la batalla será las fronteras de Lorena y de los Países Bajos. Los franceses en varios años conseguirán bastantes territorios, Carlos intenta recuperar Metz, pero fracasa, hasta que se resarce con sus victorias en Toscana. Del mismo modo en el plano diplomático logra una alianza importante con Inglaterra con el matrimonio de su hijo con María Tudor.

Al llegar a Alemania, Carlos se hizo coronar en Aquisgrán y creó un consejo de regencia para las ausencias del emperador, cuyo presidente y otros cuatro miembros fueron elegidos también por él. Carlos V empezó su política de reparto de responsabilidades políticas entre su familia para conseguir una cohesión entre tanto territorio dispar. A través del pacto de Bruselas de 1522, otorgó a su hermano Fernando la regencia del Imperio en su ausencia dándole el título de archiduque de Austria.

Carlos V era consciente que su enorme Imperio se había creado a través de un estudiado proceso natural de herencia y mediante una política matrimonial y no de conquista. Este hecho comportaba el reconocimiento de independencia de cada estado, además de sus costumbres, privilegios y estructuras. El ideal común de todo este conjunto era el cristianismo, concretado en la lucha contra el infiel en el exterior de sus fronteras y contra el hereje dentro mismo. Esta idea era realmente complicada ya que la heterogeneidad del conjunto era grande, además se suponía siempre que cuando un soberano era atacado, todos sus territorios tenían la obligación de ayudarle, aunque este apoyo se graduaba en función de la gravedad de la amenaza.

Por otro lado empezaba a extenderse sin remisión la corriente protestante por Europa. Carlos V quiso evitarlo y para ello estableció diversas fórmulas como el edicto de Worms. La situación se fue complicando cada vez más, la dieta de Augsburgo consagra la ruptura definitiva entre las dos partes, los luteranos se unen en la Liga de Esmalcalda y tras el Concilio de Trento, Carlos decide emplear la fuerza contre ellos. El conflicto acaba con la batalla de Mühlberg y la captura de Felipe de Hessen y el elector Juan de Sajonia, poniéndose fin a la liga. Pero el protestantismo ya estaba muy extendido por lo que en 1555 se firma la definitiva paz de Augsburgo que ofrecía libertad religiosa en Alemania entre católicos y protestantes.

La preferencia de Carlos en legar todo lo que fuera posible a su hijo Felipe estuvo bastante clara desde un principio. Le concedió la investidura del ducado de Milán, en los Países Bajos decidió no crear un estado para su hija María como dote por su matrimonio con Maximiliano, después sí lo creó, en los feudos imperiales de Utrecht y Güeldres y nombró de nuevo a Felipe como sucesor.

Así pues, el estado de salud que no era muy bueno, la imposibilidad de acabar con la herejía en la Alemania, y la grave situación del país en los asuntos financieros que además acabó en bancarrota en 1557, le llevaron a la abdicación de sus estados; en cambio pretendió conservar alguna parcela para él, lo que no fue permitido por el propio Felipe. La herencia borgoñona le fue cedida en 1555, igual que los reinos hispánicos en el Viejo y el Nuevo Mundo en 1556. La abdicación de Carlos se hizo ese mismo año, pero no fue efectiva hasta dos después, en el mismo momento en que se retiró en el monasterio de Yuste donde murió en 1560.

...por Sergio Yuguero

CONOCE MÁS GRANDES HOMBRES DE LA HISTORIA EN MUNDOHISTORIA