Juana
nació en el año 1412 en Domremy, un pequeño
pueblo al este de Francia, en el seno de una familia humilde y
en plena Guerra de los Cien Años entre Francia e Inglaterra.
Cuando
tenía unos 12 años comenzó a escuchar
voces y a tener visiones de Santa Catalina y...
Mientras ella cuidada los rebaños
de su padre, las luchas intestinas asolaban el país: por
un lado los Armagnacs comandados por el conde Bernardo VII y el
duque Carlos de Orleans, y por otro los burgundios de Juan sin
miedo. En 1415 Enrique V de Inglaterra invade Francia esgrimiendo
de nuevo sus pretensiones al trono galo. En la batalla de Azincourt
las tropas partidarias a los Armagnacs caen derrotadas y poco
después Enrique se anexionará un enorme territorio
con el apoyo de los burgundios. Dirigidos esta vez por Felipe
el Bueno, que reconocerán como rey de Francia frente
a Carlos de Ponthieu, sucesor de la casa Valois.
Cuando tenía unos 12 años
comenzó a escuchar voces y a tener visiones de Santa Catalina
y Santa Margarita, dos mártires cristianas, y del arcángel
Miguel. En aquellos tiempos la situación de Carlos, el
que ella consideraba el legítimo heredero del trono, era
francamente precaria; las ciudades caían una tras otra
en manos enemigas y su corte, obligada a abandonar París,
se encontraba rodeada por todas partes de ingleses y burgundios.
En 1428 la ciudad de Orleans, enclave de vital importancia estratégica,
se encontraba a punto de caer; fue entonces cuando Juana
comenzó a hacer caso de las voces que, si bien al principio
eran confusas y solo la instaban a la piedad, ahora la empujaban
a levantar un ejército contra el invasor y a comandar a
las tropas que habrían de salvar a su país. Consiguió
que un familiar la acercara a Vaucouleurs para hablar con Roberto
de Baudricourt, pero este se negó a recibirla y Juana volvió a casa.
Las cosas cada vez estaban peor
para los partidarios del de Valois: sin dinero, sin apenas ejército
y con la ciudad de Orleans sitiada, parecía que todo estaba
perdido, pero la tenacidad de la jovencísima Juana hizo que por fin Baudricourt accediera a llevarla ante Carlos
(se cuenta que predijo con precisión una derrota de los
franceses que acabó convenciéndolo de su visón
mesiánica). Vestida de muchacho para mayor seguridad y
con los cabellos cortados, atravesó el territorio enemigo
hasta Chinon y, presentándose ante el delfín con
humildad, le habló de sus visiones y de su certeza en que
él era el futuro rey de Francia.
Juana fue enviada
a Poitiers donde un grupo de teólogos la puso a prueba
durante tres semanas. Sus sólidas creencias religiosas,
su férrea determinación y su habilidad para defender
sus ideas frente a los clérigos, le franquearon el paso
para que le fuera puesto un ejército a su servicio. Mandó
un ultimátum a los líderes ingleses con la advertencia
de que volvieran a su país y, provista de armadura y un
estandarte con la imagen de Cristo, comenzó a reformar
a sus tropas, prohibiendo la prostitución y los abusos
contra los civiles e imponiendo la misa y la confesión
para todos. Los voluntarios se alistaron a miles y su fama comenzó
a extenderse entre la población, convencidos de que estaban
comandados por una santa. Sus tropas lograron entrar en Orleans
y desde allí lanzar una serie de ataques contra los ingleses
que pondría fin al asedio. Juana siempre
estuvo luchando en primera línea pero jamás empuñó
un arma, tan sólo llevaba su estandarte para alentar a
sus enfervorecidos seguidores.
Juana siempre estuvo luchando en primera línea pero jamás
empuñó un arma, tan sólo...
Un Carlos exultante de alegría
se reunió con ella en Loches para pedirle la difícil
tarea de llevar a su ejército a Reims para que él pudiera ser coronado y ella aceptó no sin antes proponerle echar
a los ingleses de la región del Loira. Las ciudades por
las que pasaban (Jargeau, Beaugency, Auxerre, Troyes...) iban, una a una, uniéndose a la causa del futuro rey, hasta
que finalmente llegaron a Reims y Carlos fue coronado, con Juana siempre a su lado, en una emocionante ceremonia. Aunque se trató
de establecer la paz con los burgundios para que se uniesen a
ellos, rehusaron, y la guerra siguió inflamando el territorio
francés, con Juana alentando las batallas
aquí y allá. Sin embargo la "doncella de Orleans"
se había vuelto un elemento molesto en una guerra que se
decantaba cada vez más hacia el cauce diplomático,
y finalmente la traición de los suyos la llevaría
a caer en manos burgundias. Aunque parece ser que el rey hizo
en apariencia todo lo posible por que fuera devuelta, Juana quedó en poder del enemigo acusada de herejía.
Fue conducida a la fortaleza de
Crotoy y más tarde llevada a Rouen y encerrada en una prisión
militar, donde tuvo lugar un proceso inquisitorial lleno de irregularidades
que finalmente la condenaría. Se la acusó de travestirse
de hombre, de escuchar voces malignas y de haber embrujado con magia su estandarte; en ningún momento se le permitió
apelar al Papa como hubiera sido su derecho en cualquier tribunal
ordinario. Tampoco pudo presentar testigos y ante su insistencia
en llevar ropas de hombre para no ser violada por sus carceleros,
se la acusó de herética relapsa y se la condenó
a muerte. El día de su ejecución Juana escuchó la sentencia sin inmutarse y en un emotivo discurso
perdonó a sus verdugos y rogó que rezaran por ella.
Se la ató a un poste y se le prendió fuego mientras
gritaba el nombre de Jesús e invocaba la ayuda de los santos.
No será hasta mediados
del siglo XV, ya a punto de finalizar la guerra que conduciría
a los ingleses fuera de territorio francés, cuando se inicie
el proceso de apelación de Juana, se reconozca
la injusticia de su muerte y se la comience a considerar como
mártir. El 1909 se la canonizó, y en 1920 Santa
Juana de Arco, "la Doncella de Orleans" subía
a los altares. Sin embargo, la mayor contribución de esta
mujer fue quizá su patriotismo. Hasta ese momento no existía
un sentimiento de unidad, Francia e Inglaterra eran meros territorios;
sin embargo ella supo transmitir una conciencia colectiva que
iba más allá del mero espacio físico del
país, definiendo lo que en adelante sería la nación
de Francia.