Los
capítulos recogidos por los estudiosos pertenecientes a
estos últimos 25 años de Historia universal se caracterizan
por el predominio de determinantes cambios pero quizás
sea la elección de una mujer como la señora
Margaret Tatcher como primer Ministro la clave que abriese una
nueva época cargada de importantes y cuestionados cambios
también para el Reino Unido.
La futura "dama" nació
el 13 de octubre de 1925 en la ciudad de Grantham en Lincolnshire,
al este de Inglaterra; llegó a licenciarse con apenas veinti
pocos años en ciencias Químicas en la Universidad
de Oxford y dedicó sus primeros cuatro años de experiencia
laboral a trabajar como investigadora; muy poco después
completaría su formación logrando también
la licenciatura de Derecho.
Una de sus primeras
decisiones controvertidas se originó en su notable puesto
dentro del...
Ya cumplidos los veinticinco años,
Margaret realiza su primera incursión política y
presenta su candidatura al parlamento por el Partido Conservador.
En las elecciones del año 1950 por el escaño en
Dartford, Thatcher se convertiría en la mujer conservadora
más joven en el puesto de candidato. Su matrimonio con
Denis Thatcher en 1951, un alto ejecutivo de la industria petrolífera,
sería un factor determinante en sus primeros años
en el mundo de la política.
Fue con la llegada de los conservadores al gobierno cuando se
hace con la secretaria de Estado de Educación. Es entonces
cuando sus miras se dirigirán a la asunción de cada
vez más responsabilidades y protagonismo en un partido
que parecía contar con el apoyo de un pueblo a las puertas
de las elecciones celebradas en el año 1970, cuando Margaret
Thatcher se presenta como portavoz de su grupo.
Desde muy temprano la señora
Thatcher demostraría un fuerte carácter y una política
abrumadora no muy al beneplácito de la mayoría.
Una de sus primeras decisiones controvertidas se originó en
su notable puesto dentro del Ministerio de Educación y
Ciencia cuando decidió poner en marcha una serie de medidas,
más tarde tachadas de inoportunas, en las que se decidía
terminar con la leche gratuita en los comedores escolares e, incluso,
la propia eliminación de la educación gratuita.
Diarios como el The Sun no darían
crédito a la rotundidad que manifestaba la predicción
de muchos expertos sobre la futura elección de esta señora
en las inmediatas elecciones en el Reino Unido.
Sería desde el año 1979 hasta 1990 cuando la política
llevada a cabo por el gobierno inglés se regiría
a partir de los dictados de una mente femenina educada en el más
estricto conservadurismo.
Cuando hoy preguntamos a un ciudadano inglés por la figura
de Margaret Thatcher surgen un cúmulo de sentimientos y
opiniones que convergen en la definición de una mujer política
autoritaria, egoísta pero, a su vez, uno de los personajes
británicos más influyentes de la Historia. Su fama
ha sido notable pero, además de haber pasado a la posteridad
como uno de los políticos ingleses más mordaces
(además de una mente rápida decían que tenía
una boca aún más veloz) y con un denotado carácter,
sería el simple hecho de ser la primera mujer en ocupar
el puesto de primer ministro el que verdaderamente hiciese historia.
A finales de esta década,
en 1979 el matrimonio Thatcher ve en sus manos la tan deseada
victoria. En este intenso periodo político se distinguen
varias líneas de actuación pero sería aquella
enfocada a la reactivación de la economía la que
le supondría un mayor esfuerzo.
Cuando Margaret Thatcher salió
elegida como primera ministra su país estaba en horas bajas
y para afrontar el pago de las deudas hasta ahora contraídas,
Margaret concibió la idea de una democracia capitalista
en la que todo aquel que disfrutase de propiedades y riquezas
participase también en la riqueza de la sociedad inglesa.
Basándose en esta idea, el Reino Unido tuvo que pedir prestado
al Fondo Monetario Internacional grandes inyecciones de dinero
sin poder evitar el descontento de los trabajadores ingleses motivados
por diversas deficiencias y crisis que se sucedían en distintos
sectores económicos. Estas confrontaciones laborales sumirían
al Reino Unido en periodos de largas y temidas huelgas (por las
consecuencias políticas que las mismas acarreaban) y el
llamado "invierno del descontento" de 1978 cuyas drásticas
medidas optarían por la privatización de empresas
como la BP (British Petroleum).
En Abril de 1982, el gobierno
de la señora Thatcher tuvo que intervenir en el conflicto
originado con los argentinos por las islas Malvinas. Las fuerzas
gauchas habían invadido las islas Falkland un territorio
inglés reclamado por los argentinos desde tiempo atrás;
la rápida reacción de la primera ministra con el
envío de fuerzas navales sobre el objetivo y su clamoroso
final despertó una ola de patriotismo y un fuerte entusiasmo
por su persona que la opinión pública británica
traduciría en el caluroso agradecimiento con su reelección
en las elecciones convocadas para el año 1983.
El fuerte y determinante carácter
de la Thatcher le llevaría a incomprensibles actos
como...
En octubre de 1984 este discutido
personaje fue objetivo del I.R.A en un mitin convocado por el
partido conservador en el hotel Brighton pero, a pesar de no haber
sufrido ésta daño alguno, la inmensa tragedia sesgó
la vida de cinco personas. Su política como jefa de gobierno
con respecto al conflicto del Ulster se centró en la continuación
del proyecto político conservador hasta ahora llevado a
cabo, principalmente con medidas como la reanudación de
las conversaciones con la República de Irlanda y el refuerzo
de la legislación antiterrorista.
A pesar de que la Sra. Thatcher fuese reelegida en dos ocasiones
sucesivas, las continuas diferencias con los sindicatos y la aprobación
del impuesto de las llamadas "Poll Tax", por
ejemplo, le llevarían en el año 1987 a ser la última
vez que fuese elegida como primera ministra.
Factores como el hecho de que
el gobierno de Margaret Thatcher fuese coetáneo al de Ronald
Reegan, al conflicto de intereses provocado por la guerra fría entre países como EEUU y el Reino Unido frente a la antigua
URSS... desembocaron en un inesperado pero cercano compañerismo
político entre ambas naciones de habla anglosajona que
orientó a Margaret en su forma de dirigir las cuestiones
referentes a la política exterior de su país.
La estrecha colaboración de Gran Bretaña con EEUU
a través de la ampliación de las bases nucleares,
el envío de tropas a Kuwait al objeto de expulsar a Sadam
Hussein o la persecución del comunismo fueron decisiones
que provocaron más protestas y una curiosa propaganda soviética
de la que derivó la famosa denominación: La dama
de hierro.
Otras cuestiones tales como la
capa de ozono relativo al Medioambiente resultaron ser factores
determinantes que hicieron caer la popularidad del personaje político
de la Sra. Thatcher.
Sería en las elecciones de 1990 cuando saldría elegido
su sucesor el señor John Major. Tras este acontecimiento
no podemos decir que finalizase la carrera política de
la ex primera ministra ya que en lo que nos atrevemos a denominar
como carrera pospolítica Margaret Thatcher continuó
en activo con acontecimientos tales como el ferviente apoyo que
mostró públicamente a la figura de sucesivos líderes
conservadores.
El fuerte y determinante carácter
de la Thatcher le llevaría a incomprensibles actos como
resultó ser el curioso apoyo que hizo al dictador Augusto
Pinochet con su amistosa visita durante el tiempo que estuvo bajo
arresto domiciliario en la ciudad de Londres ante los cargos de
tortura, conspiración a la tortura y conspiración
al asesinato.
La adopción del título de baronesa, en la participación
en la Cámara de los Comunes y la aparición de sus
memorias en dos volúmenes son las últimas salvas
que ha mantenido viva a la mítica Dama de Hierro.