Periodos históricos

La I Guerra Mundial
:: La Gran Guerra ::

Es abrumador el número de estudios que existen sobre la Primera Guerra Mundial pero a través de este artículo y de la mano de MundoHistoria, queremos contribuir una vez más con la continua revisión que muchos estudiosos están realizando sobre este periodo histórico.

 
El año 1890 despunta como fecha clave en el inicio del cúmulo de factores que...

En nuestro deseo por comprender los hechos que llevaron al estallido de la Gran Guerra se hace necesario que reparemos en ciertas cuestiones que, aunque de fondo y en un segundo plano, llegaron a alterar de manera decisiva el mundo que transitaba del siglo XIX al XX.

El año 1890 despunta como fecha clave en el inicio del cúmulo de factores que originarían el gran conflicto, momento en que se produce la destitución del venerado canciller Bismarck y cuando Guillermo II se alza con el trono alemán enfocando su política exterior hacia el abandono del ya conocido sistema de alianzas bismarckianas cuyos resultados habían mantenido la paz en Europa durante 20 años.

Este viraje político se concretaría en la era de la Weltpolitik, una política de transformación cuya causa la encontramos en:

1. la hegemonía mundial como medida de refuerzo tras distintas rivalidades que iban surgiendo (véase el ejemplo del ascenso de otras potencias extraeuropeas como EEUU y Japón).

2. las dos guerras producidas justo en el tránsito de siglo: la guerra hispano-norteamericana de 1898 y la guerra ruso-japonesa de 1905.

3. el importante cambio tecnológico propiciado por la Segunda Revolución Industrial que ayudó al fortalecimiento de algunas potencias frente a otras. A raíz de este suceso surgiría un fuerte desafío entre Alemania y la ya tradicional hegemónica Gran Bretaña. Ambas potencias hicieron uso de esta revolución lanzándose en una verdadera carrera de armamentos navales y en una exacerbada pugna por territorios y mercados desde donde afianzar su economía, hablamos del Colonialismo e Imperialismo.

Los distintos tipos de rivalidades documentados como el psicológico (odio al vecino), el territorial sobre la que se fundamenta la franco-germana (desde la anexión de Alsacia-Lorena) o la rusa-austrohúngara (por la hegemonía de los Balcanes) junto con las distintas crisis internacionales que precedieron al conflicto, todos en conjunto o por separado originarían la aparición de bloques enfrentados que protagonizarían la gran guerra.

Sin duda la crisis definitiva vendría de la mano del asesinato del Archiduque Francisco Fernando, sobrino del Emperador Francisco José I, heredero al trono austro-húngaro en el famoso atentado de Sarajevo. La organización Mano Negra sería la encargada de prender la mecha que sumió al planeta entero entre los años 1914-1918 en una cadena de enfrentamientos.

Para fundamentar el conflicto invitamos al lector a dirigir nuestra mirada hacia los años previos cuando se produjo la configuración de dos grandes alianzas en torno a las que van a ser los pivotes de los bloques enfrentados en la Gran Guerra: la Triple Entente (Francia, Reino Unido, Serbia, Bélgica y a medida que se iban sucediendo los acontecimientos y ante la vista de los resultados se unirían otras naciones como Japón, Italia Rumania, EEUU, Grecia y Rusia) y la Triple Alianza (Alemania, Austria-Hungría, Turquía, Bulgaria). Bandos que se verían enfrentados con terribles pérdidas humanas, materiales y psicológicas; y, en cuyos respectivos gobiernos, los estrategas supieron predecir la necesidad de una gran inversión en la guerra al referirse a su participación en la misma pero ninguno predijo el gran error: el que la guerra, en realidad, no duraría tan poco tiempo como se pensó.

Cuando estudiamos todos y cada uno de los distintos acontecimientos que se suceden a lo largo de este periodo histórico nos puede provocar una sensación como si ante una jugada de ajedrez estuviésemos; la metáfora es tan cercana que, es más, se ha llegado a hablar de esta guerra como "la guerra de los movimientos".

La estabilización de los frentes en 1915 llevaría a las potencias a un empate táctico, las trincheras cobrarían protagonismo, se...  

Sería la Triple Alianza, una vez a buen seguro de su estrecha alianza, quien moviese la primera ficha sobre la zona de los Balcanes. La ferviente defensa de Rusia a Serbia llevaría a la tan deseada declaración de guerra entre Alemania y la gélida Rusia. Una potencia tras otra iría alineándose en el tablero creándose distintos frentes de ataque: el occidental, en donde Alemania (empujado por el Plan de conquista Schlieffen) plantaría cara a una poderosa Francia ( véase la batalla del Marne en 1914); el oriental, donde el inicial avance ruso fue truncado en la batalla de Tanenberg por las fuerzas alemanas, donde las tropas austro-húngaras fracasan en su afán por cobrar protagonismo en los Balcanes (tras el fallido ataque a Serbia). Hablamos de un tercer frente en el que los acontecimientos hacían partícipe a una ambiciosa nación como era Japón, a partir de su avance sobre Asia oriental o a una Turquía ardiente por formar parte del mundo occidental.

La estabilización de los frentes en 1915 llevaría a las potencias a un empate táctico, las trincheras cobrarían protagonismo, se inventan nuevas armas de horror y muerte lo que significaría la clave de que el curso de los acontecimientos bélicos se reprodujesen aún tres años más.

Un país tras otro fue tomando posiciones en una serie de enfrentamientos centrados en el desgaste (Verdún, Somme y Jutlandia) al tiempo que, en cada uno de sus frentes, la guerra química, el triunfo de la guerra submarina causaría devastadores estragos que ayudaron a Alemania en su avance sobre Polonia y en el sangriento fracaso del desembarco británico en Gallipolli, Turquía.

El ocaso de la guerra vendría de la mano de la crisis definitiva que sufría la Primera Guerra Mundial, consecuencias de tal relevancia como el enorme costo de vidas en los frentes, las incontables penurias que empezaban a mermar tanto el número de efectivos en las tropas como los éxitos de muchos países; además de una histórica oleada de huelgas en Gran Bretaña en 1916, motines en el ejército francés en 1917, el aumento del nacionalismo en Austria-Hungría...

El descontento es generalizado, los motines en los ejércitos se suceden y, para colmo, estalla la revolución soviética en Rusia al tiempo que, tras el hundimiento del Lusitania por fuerzas submarinas alemanas, las imparables tropas británicas siguen con su avance por el Oriente Medio (Bagdad, Jerusalén) y EEUU decide su determinante entrada en el conflicto.

Debemos atribuir el desenlace de la primera gran conflagración mundial a la extenuación militar y económica aliada y al definitivo papel que conllevó la llegada de las tropas norteamericanas provocando desesperados e infructuosos ataques por parte de las tropas alemanes desequilibrando la balanza en favor de la Entente.

La firma del armisticio de las potencias vencidas como Alemania, Austria-Hungría o Turquía da por finalizada la mayor tragedia vivida hasta el momento en la Historia, el balance no era en absoluto alentador, millones de muertos, heridos, inválidos... millones en pérdidas económicas; además del irremediable sentimiento arraigado en muchos pueblos de rencor, dolor y desolación.

A partir de este momento todos los esfuerzos se centraron en la reconstrucción de todo un planeta. La conferencia de paz en París en 1918 sería el pistoletazo de partida de una serie de tratados que darían por finalizada la grave enfermedad que había sumido al mundo entero durante tantos años y donde los catorce puntos de Wilson serían su antídoto.

... por Carolina Fontanals

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