William
Shakespeare nace el 23 de abril de 1564 en un pueblecito inglés
llamado Stratfordon Avon que, actualmente es un museo a él
dedicado. Fue el tercero de los ocho hijos que tuvieron John Shakespeare
y Mary Arden.
Decide
marchar a Londres en 1587, no se sabe a ciencia cierta si
fue obligado por cazar de manera ilegal o...
Se tienen muy pocos datos sobre
la infancia del autor pero se supone que inició sus estudios
en la escuela de su localidad natal, aunque debería dejarlos
debido a la falta de recursos económicos de su familia.
Al ser el primogénito varón tuvo que seguir los
pasos de su padre y ponerse a trabajar como comerciante en el
negocio familiar. En 1582, con sólo 18 años, contrajo
matrimonio con Anne Hathaway, hija de un granjero, con la que
tuvo tres hijos: Susanna, nacida en 1583, y los mellizos Hamnet
y Julia (1585). Decide marchar a Londres en 1587, no se sabe a
ciencia cierta si fue obligado por cazar de manera ilegal o simplemente
fue voluntad propia. Una vez asentado allí, comienza a
trabajar como actor en diversas obras de teatro. Muy pronto complementará
este trabajo con el de escritor y publica, como era costumbre
en la época, dos poemas eróticos: Venus
y Adonis en 1593 y Violación
de Lucrecia en 1594. Aunque luego será en
el teatro donde ponga toda su fuerza creadora, no abandona la
poesía ya que en 1609 publicará sus
Sonetos en los que narra las desventuras de un triángulo
amoroso poniendo especial atención en los sentimientos
de los personajes. En 1593 estrena su primera obra, La
comedia de las equivocaciones, y pasará así
a formar parte de la compañía de lord Chamberlain
que poco tiempo después gozaría de protección
real. De esta forma, Shakespeare presentará sus obras ante
la reina Isabel I y ante su sucesor Jacobo I y le dotará
de un amplio desahogo económico. Trabaja posteriormente
en el Blackfriars y en el Globe, sus compañeros serán
los que, póstumamente, publicarán 18 de las obras
del escritor. A este volumen se le ha llamado First Folio y, unido
a otras 18 obras publicadas en vida del autor, serán la
base de las sucesivas reimpresiones.
En un primer periodo teatral
escribe obras de tipo histórico entre las que encontramos
Enrique VI (escrita en tres partes
entre 1590 y 1592), Ricardo III (1593)
o Tito Andrónico (1594) que complementará
con comedias más ligeras a las que no les faltan buenas
dosis de fantasía. Son comedias como Sueño
de una noche de verano, escrita en 1595, o El
mercader de Venecia (1596). Estas obras tienen claras
reminiscencias al teatro clásico y medieval siendo, a su
vez, claras y muy poco innovadoras, con un argumento muy fácil
de seguir y de predecir. Cambia el tono en sus siguientes obras
en las que profundiza en la forma y la técnica logrando
así ser autor de obras muy importantes sobre la historia
de Inglaterra: Ricardo II, escrita en
1595, Enrique IV (en dos partes escritas
en 1597) o Enrique V (1598) son buena
muestra de ello. En cuanto a las comedias de este segundo periodo
se pueden destacar obras tan conocidas como Mucho
ruido y pocas nueces (1599) que destaca por la forma
de tratar el papel de la mujer. Shakespeare siempre había
dotado a sus heroínas de una gran inteligencia y astucia
así como de una belleza sin igual pero en esta comedia
será todo lo contrario. Pero después retoma el prototipo
utilizado anteriormente para retratar a la mujer en las comedias
Como gustéis y Noche
de Epifanía, ambas escritas alrededor de
1600. Dos grandes tragedias marcan el comienzo y el final respectivamente
de este segundo periodo que hemos marcado. De un lado Romeo
y Julieta escrita en 1595 y de otro
Julio César en 1599. La primera narra el
trágico desenlace de una pareja de jóvenes enamorados
mientras que la segunda trata el tema de la rivalidad política.
A partir de esta fecha encontramos
las mejores tragedias del autor. Ya en 1600 escribe su obra más
universal: Hamlet. En esta obra se narran
los estados de desolación del protagonista, la amargura
contenida y la duda moral entre la venganza y el perdón.
Es, sin duda, su obra más estudiada y de la que más
interpretaciones de han hecho. Aún hoy no están
claros los motivos de la actuación del personaje. Otra
gran obra de Shakespeare es Otelo, escrita
en 1604 en la que se narran los celos que sufre un general moro
por una bella dama que conoce en Venecia. Después cabe
destacar títulos como El rey Lear
(1605) en el que los errores en los juicios del rey desencadenan
tragedias que se ven luego aumentadas al sucederle en el trono
su hijo más malvado. Antonio y Cleopatra será
otro de los grandes títulos. Se basa esta tragedia en el
amor entre el general romano y la reina de Egipto. En
Macbeth (1606), en cambio, se narra la historia
de un hombre bueno que se verá rodeado de malas influencias
que le harán desembocar en el asesinato.
En su testamento
nombra muebles e inmuebles pero ni una sola de sus obras.
En cuanto a las comedias de esta
última etapa hay que nombrar dos que han sido llamadas
"comedias oscuras" debido a la dificultad del argumento
y al final apenas inteligible. Estas obras son A buen
fin no hay mal principio de 1602 y Medida
por medida de 1604. Se las podría definir
como tragicomedias debido al fuerte tono del mensaje y a la felicidad
del desenlace. A partir de aquí encontramos otras tragicomedias
como Pericles, príncipe de Tiro,
de 1608 o La tempestad, de 1611, en
la que se alcanza un gran lirismo al acercar términos tan
contrastados como sabiduría y poder.
En 1610 Shakespeare retorna a
su pueblo, a una casita a la que llamó New Place, y poco
tiempo después dejará de escribir. Invierte sus
ahorros en propiedades en Londres y se dedica a solucionar litigios
entre los vecinos. No le dio la mayor importancia a su obra, puede
que fuera porque para él el valor de la obra teatral fuera
la representación y no el texto escrito. En su testamento
nombra muebles e inmuebles pero ni una sola de sus obras. De todas
formas, sigue habiendo dudas sobre la autoría de sus escritos
ya que se piensa que el verdadero artífice fuera una persona
con un mayor nivel cultural. Se apoya esta teoría en el
hecho de no haber encontrado ni un sólo escrito personal
del autor. No obstante, sus obras ya fueron muy admiradas en su
tiempo por autores como Ben Jonson. Hasta el siglo XVIII Shakespeare
fue tratado como un genio incomprendido pero desde el siglo XIX
se reconocen sus obras como unas de las mejores de la literatura
universal. Aún hoy siguen siendo muy representadas y estudiadas
debido a las complejas características de sus personajes,
el dominio de los tonos utilizados, la versatilidad de las palabras
y los recursos dramáticos que emplea.
Es muy probable que William Shakespeare
muriera el 23 de abril de 1616, el día que cumplía
52 años, en su pueblo natal. Quizá fuera ese mismo
día en el que también muriera Miguel de Cervantes
en Madrid. De todas formas no cabe duda de que ninguno de los
dos oyó hablar del otro.