Juan
Rulfo (1917-1986) es autor de una obra breve y singular, cuyo
núcleo central lo componen los cuentos de El llano
en llamas (1953) y la novela Pedro Páramo
(1955), que lo consagró como un maestro de la narrativa
hispanoamericana. Pocos casos hay en la historia de la literatura
en los que una obra tan breve haya tenido una huella tan marcada
y duradera.
Pedro
Páramo se inicia con el viaje de Juan Preciado
hasta el pueblo de Comala por petición de su difunta madre,
Dolores, con el objeto de conocer a su padre, Pedro Páramo,
el cacique local. Al llegar lo que encuentra es un pueblo fantasma
en el sentido más hondo del término, una especie
de limbo, de lugar de intersección entre realidades diferentes,
entre la vida y la muerte, un lugar de superposición de
voces y de tiempos que también tiene lugar en el nivel
del discurso de la novela. El nombre del mismo se deriva de la
palabra "comal", usada para designar un recipiente colocado
sobre las brasas, con lo que su elección no es gratuita,
pues sirve para señalar la condición telúrica,
de violencia soterrada y de lugar donde penan las ánimas
que ya apuntaba el título de su libro de cuentos: El
llano en llamas.
Pedro
Páramo se inicia con el viaje de Juan
Preciado hasta el pueblo de Comala por petición de...
Asimismo,
como la Luvina del cuento homónimo, Comala es un lugar
de desconsuelo: "Hay pueblos que saben a desdicha. Se
les conoce con sorber un poco de aire viejo y entumido, pobre
y flaco como todo lo viejo [...]. Y es que éste es un pueblo
desdichado, untado de desdicha."¹. Es un erial,
un páramo desolado, un trasunto de la Wasteland
de T.S. Eliot (cuya traducción en México llevaba,
a la sazón, el significativo título de El Páramo).
Los personajes nos son presentados por sus voces descarnadas,
y el autor deja que las voces que configuran la obra hablen por
sí mismas. No hay un narrador omnisciente que narre los
hechos o introduzca comentarios. Los protagonistas
no tienen rostro, como el propio autor manifestó; las descripciones
físicas están ausentes.
En la novela tiene lugar un entrecruzamiento de voces y tiempos
narrativos. La linealidad cronológica resulta fragmentada:
el tiempo se quiebra, avanza y retrocede, alternando hechos del
pasado y del presente. El nivel del discurso está marcado
por la ambigüedad, al igual que el propio pueblo de Comala,
una especie de limbo a medio camino entre el mundo de los vivos
y el de los muertos, plagado de "murmullos" que en un
principio iban a dar nombre a la novela y que, según Juan
Preciado en las páginas centrales, acaban con él
cuando toma plena conciencia de ellos ("me mataron los
murmullos"²). La obra se apoya en una alternancia
entre la voz y el silencio, cuya importancia en la construcción
del mundo que el libro presenta ha sido ampliamente reiterada.
Las elipsis, las omisiones, constituyen un recurso que otorga
a lo que se oculta y lo que se sugiere una importancia pareja
a aquello que se narra, y exigen al lector una labor de reconstrucción,
de ensamblaje de piezas. Por ello Pedro Páramo
es una obra difícil, que requiere más de una lectura.
Además, constituye un ejemplo de depuración y concisión:
Rulfo redujo paulatinamente la extensión de la obra hasta
lograr la extensión que consideró óptima.
Darle forma definitiva le llevó casi una década,
aunque ya estaba concebida desde mucho antes en su mente. La economía
de medios no resta un ápice de entidad al mundo presentado.
La figura de Pedro Páramo
es una presencia dominante, y el poder que ostenta sobre Comala
y sus gentes es total; paradójicamente Susana San Juan,
su amor de juventud, en su locura, queda fuera de ese poder absoluto.
En su remembranza de la muerte de Susana el discurso de Pedro
Páramo se tiñe de un lirismo del que carece en la
mayoría de las ocasiones: "Había una luna
grande en medio del mundo. Se me perdían los ojos mirándote.
Los rayos de la luna filtrándose sobre tu cara. No me cansaba
de ver esa aparición que eras tú. Suave, restregada
de luna; tu boca abullonada, humedecida, irisada de estrellas;
tu cuerpo transparentándose en el agua de la noche. Susana,
Susana San Juan."³
La
novela ha inspirado una ópera, así como dos
adaptaciones cinematográficas en 1966 y 1976, respectivamente.
Pese a su...
Dicho poder se ve ampliado por
las correrías de su hijo Miguel, cuya muerte accidental
al caer de su caballo es interpretada por el cacique como un castigo
por sus abusos. El padre Rentería ejemplifica la connivencia
de la Iglesia con el poder, y aparece como un personaje atormentado
por los remordimientos, consciente de su corrupción. Otros
personajes relevantes son Eduviges Dyada, quien acoge a Juan Preciado
en su hogar al llegar a Comala o Abundio Martínez, hijo
no reconocido del cacique.
Los muertos que pueblan las páginas de la novela de Rulfo
bien podrían identificarse con la descripción del
fantasma que se da en la película El espinazo del diablo,
de Guillermo del Toro: "¿Qué es un fantasma?
Un evento terrible condenado a repetirse una y otra vez. Un instante
de dolor, quizá. Algo muerto que parece por momentos vivo
aún. Un sentimiento suspendido en el tiempo. Como una fotografía
borrosa. Como un insecto atrapado en ámbar."4.
El recurso a personajes que hablan desde la muerte, muy explotado
en buena parte del cine fantástico de los últimos
años (creo que no hace falta que cite ejemplos), tiene
en Pedro Páramo una de sus más
destacadas formulaciones literarias. Otro ejemplo destacado de
este procedimiento en las letras hispanoamericanas es La
amortajada, de la escritora chilena María
Luisa Bombal, novela además conocida y apreciada por Rulfo.
La novela ha inspirado una ópera, así como dos adaptaciones
cinematográficas en 1966 y 1976, respectivamente. Pese
a su brevedad, su carácter ambiguo ha desatado un amplio
caudal de reflexiones e interpretaciones (que contrastan con la
laconicidad del propio autor a la hora de hablar sobre su obra
y sobre sí mismo); algunos críticos la han considerado
una novela con un significativo poso político-social, otros
un reflejo de la idiosincrasia del campesino mexicano, otros han
hecho hincapié en el contenido simbólico que puede
encerrar, y también se ha contemplado la dimensión
mítica de la obra. La influencia que ha ejercido en la
literatura hispanoamericana posterior es enorme, especialmente
en lo que posteriormente se daría en llamar "realismo
mágico", concepto que tendría enCien años
de soledad de Gabriel García Márquez a su mayor
exponente y que ha resultado devaluado en parte al convertirse
en pasto de best-sellers en los últimos años.
Lo cierto es que el libro ha trascendido su marco histórico
y social para alcanzar una dimensión universal. Según
Rulfo, los problemas humanos tratados en la novela son extensibles
a cualquier lugar. Y como observa acertadamente Jorge Volpi, uno
de los más destacados escritores jóvenes mexicanos
de la actualidad, "la historia que se cuenta podría
haber ocurrido en cualquier otro lugar. A pesar de la fidelidad
de Rulfo al lenguaje de los Altos de Jalisco, o a la recreación
de la historia completa de un pueblo mexicano durante la época
revolucionaria, Comala podría estar en cualquier parte
justamente porque no está en ninguna. Su aridez y su soledad
son universales."5
1 Juan Rulfo, Pedro
Páramo, Madrid: Bibliotex, 2001, pág.
67.
2 Ibíd., pág. 50.
3 Ibíd., pág. 96.
4 Guillermo del Toro, El espinazo del diablo,
México/España: El Deseo, 2001.
5 Jorge Volpi, "Prólogo" a Pedro
Páramo, op. cit., pág. 8.