El Granizo
es un fenómeno atmosférico poco usual, ya que en
su nacimiento y en su evolución se han de dar ciertas condiciones
y circunstancias, que a continuación pasarán a explicarse,
y que vienen determinados por procesos pautados y de irremisible
cumplimentación.
Para comenzar,
cabe indicar que el Granizo sólo se forma en los Cumulonimbus
que están muy desarrollados. Los Cumulonimbus son aquellas
nubes que se caracterizan por ser grandes nubes de tormenta cuya
cima presenta una forma plana. Pueden alargarse hasta alcanzar
los quince mil metros de altura, y además del Granizo,
se encargan de producir las Tormentas y los Tornados.
El Granizo es una de las formas
de precipitación y se llega a originar cuando estrechas
masas de aire ascienden al cielo de forma muy violenta. Las gotas
de agua se convierten en hielo al ascender a las zonas más
elevadas de la nube, o al menos a una zona de la nube cuya temperatura
sea como mínimo de 0º Centígrados, temperatura
a la que congela el agua. Conforme transcurre el tiempo, esa gota
de agua gana dimensiones, hasta que representa lo suficiente como
para ser incontenible y permanecer por más tiempo en suspensión.
Es entonces cuando, arrastrándose en su caída entre
medias de la nube, se lleva consigo las gotas que va encontrando
en su camino.
Quizás sea lo suficientemente gráfico –aunque
no lo más acertado– indicar que lo que parece formarse
en el cielo, en ese momento, es algo muy similar a lo que sucede
en el interior de una coctelera cuando se agita. Pues las gotas
de agua que ascienden, vuelven a bajar y al golpe de impulsos
de aire persigue ese vaivén, hasta que engorda tanto que
no puede hacer otra cosa que caer sobre nuestras cabezas. En el
arrastre producido, el pequeño trozo de hielo va adquiriendo
grosor debido a las finas capas que va adquiriendo, y que se van
adhiriendo a él.
La velocidad de la caída varía de forma proporcional
no sólo al peso de la piedra de Granizo, sino al temporal
que alrededor se está produciendo.
El Granizo es el acompañamiento
de la tormenta que con antelación se produce. No existen
más condiciones específicas para que se produzca
este tipo de fenómeno que las anteriormente expuestas,
aunque eso sí, el Granizo puede venir en compañía
de un tornado o de una tormenta aparentemente de verano.
El Granizo cada año provoca
la pérdida considerable de recursos terrestres. Solo en
Estados Unidos se calcula que los daños provocados por
las tormentas que se suelen acompañar de abundante Granizo
alcanzan el billón de dólares anual.
Y los estragos que ocasiona no sólo tienen que ver con
aspectos de índole material. También el ser humano
sufre sus consecuencias. Quizá el dato más sobresaliente
al respecto sea el que apunta lo sucedido en el año 1888,
en la cuidad india de Moredabad, donde murieron mas de doscientas
cuarenta personas como consecuencia de una intensa tormenta de
Granizo.
En las hemerotecas se puede encontrar
el registro de aquellos fatídicos días en los que
el Granizo hizo acto de presencia, algunos de ellos serían
los que siguen a continuación, por orden cronológico,
y siempre referidos a España:
Un 23 de agosto del año 1577 se registra una tormenta de
Granizo de tal magnitud en El Escorial (Madrid) que el hielo tarda
cinco días en desaparecer de las calzadas de las calles,
y recordemos que se disfrutaba el verano en toda su plenitud.
En Zaragoza, un 28 de agosto de 1894, el Granizo caía en
bloques que podían alcanzar los ciento cuarenta y los doscientos
gramos de peso.
Un 9 de junio de 1899 caían en Madrid granizos que, en
algunos casos, llegaron a alcanzar los doscientos gramos de peso.
Su caída provocó la rotura generalizada de cristales
de los ventanales y graves desperfectos en tejados y techos. En
el suelo la capa de hielo alcanzó los cincuenta centímetros
de espesor.
También en Zaragoza, en el año 1923, las lluvias
y granizadas se registraron hasta llegar a los ciento veintidós
litros por metro cuadrado. Las riadas alcanzaron pequeñas
poblaciones aragonesas. El suceso meteorológico se prolongó
durante quince días.
Hasta 1971 no se encuentran más referencias que resaltar
y de magnitud sobre este particular. En dicho año pérdidas
económicas provocadas por el Granizo en la provincia de
León supusieron cerca de 4.000 millones de pesetas.
Para terminar, apuntar que en el año 1997, y con poca diferencia
temporal, se produjeron dos acontecimientos muy similares en dos
puntos geográficos de la Península Ibérica.
En Paredes de Nava, pueblo de la provincia de Palencia, se describían
como pelotas de ping-pong las dimensiones de las piedras de Granizo
que caían un primero de septiembre. Antes, en Cuenca, en
el mes de agosto, ocho personas mueren a consecuencia de una tormenta
de Granizo. Según las crónicas, algunas piedras
llegaron a alcanzar los 8 centímetros de diámetro.
El Granizo siempre ha ido unido
a destrucción, sirva como ejemplo de testimonio que la
palabra Granizo es una de las primeras que pronuncia el Apocalipsis
de la Biblia Católica. Cuando las trompetas de los Ángeles
comienzan a sonar –síntoma
inequívoco de que el Juicio Final comienza–, la primera
trompeta que suena es la de la destrucción de la tercera
parte de la Tierra: cuando el Granizo y el Fuego llegan desde
el Cielo.