Claude-Achille
Debussy fue la figura más relevante dentro del movimiento
impresionista en el ámbito musical (aunque él odiaba
esta consideración porque no le gustaban las etiquetas),
y es considerado el más importante compositor de principios
del siglo XX.
Su
música, inspirada en el movimiento pictórico de
la época, suena como las pinceladas sueltas que vistas
dentro del conjunto resultan una espléndida y magnífica
figura. Pero también tiene relación con la literatura
de la época (Virginia Woolf, Oscar Wilde, Bertrand Russell,
etc.), ya que sus creaciones alcanzan un elevado tono poético.
Entre todas sus obras se destacan sobre todo los 24 preludios
para piano, que contiene el célebre ‘Preludio a la
siesta de un fauno’, o su ópera ‘Peleas y Melisenda’.
En cuanto a su técnica, lo más destacable de él
es que si bien escogía cada nota con milimétrica
precisión, el sonido que generaba, y que buscaba, daba
la sensación de descuido y premura, de frescura y de improvisación.
Su
música, inspirada en el movimiento pictórico
de la época, suena como las pinceladas sueltas que
vistas dentro del conjunto resultan una espléndida
y magnífica figura.
Nació
en Saint-Germain-en-Laye, cercano a París, el 22 agosto
de 1862. Tuvo una difícil infancia debido a la gran miseria
en la que vivía a pesar de la tienda en la que trabajaba
su padre y el trabajo de costurera de su madre. Pero por suerte
es acogido en la casa de un hombre rico, Achille Arosa, y gracias
a él puede comenzar a estudiar piano y solfeo. Su primera
profesora de piano, discípula de Chopin, se da cuenta de
su talento y con tan sólo diez años, en 1872, ingresa en
el Conservatorio de París. Debussy quería
convertirse en un virtuoso del piano, pero pronto empieza a chocar
con sus profesores por su libre interpretación de la música
y suspende los exámenes de piano en 1878 y 1879. Sus primeras
composiciones se ven claramente influidas por Fauré y Chabrier,
así como más adelante será Wagner, aunque Debussy lo negara, su punto de referencia. En
1880 se hace cargo de las clases de composición de Ernest
Guiraud, lo que le hace ganar en 1883 el segundo puesto del Prix
de Rome, y el primer puesto al año siguiente con su cantata
‘El hijo pródigo’. Este premio le
permitió estudiar en Roma durante tres años en la
Villa de los Médici. En esta época se crean en su
estilo modificaciones para que la música se adaptara, según
sus palabras, "a las efusiones líricas del alma
y de la fantasía de los sueños".
De
1879 a 1882 trabajó como pianista particular en la residencia
de Madame Nadezhda Filaretovna von Meck, para la que también
trabajaba anteriormente Tchaikovsky. Esta señora, viuda
de un ingeniero ruso, tenía en un su castillo de Chenonceau
un trío de jóvenes músicos: un pianista,
un violinista y un violonchelista. Tenían que tocar música
clásica, así como todas las obras de cámara
de Tchaikovsky, mientras Debussy improvisaba
al piano de acuerdo a los gustos de su señora. Además
daba lecciones de piano a sus hijos y acompañaba todas
las actuaciones vocales e instrumentales que se daban en casa.
Durante el verano Madame von Meck viajaba a Florencia, Viena,
Venecia o Moscú y llevaba con ella a su pianista. En Viena
fue donde acudió a una representación de la ópera
de Wagner ‘Tristán e Isolda’, dirigida
por Hans Richter. Dicha obra le produjo un enorme impacto y fue
muy alabada por él, ya que su cromatismo le ofreció
un nuevo punto de vista de la armonía tonal.
La
década de los noventa fue la más próspera
en lo que a composición se refiere, y termina con
una obra cumbre: su ópera ‘Peleas y Melisenda’.
En
1888-89 frecuentó el Bayreuth Festspielhaus, donde se representaban
los grandes dramas de Wagner. Al principio Debussy se sintió fascinado por la música de Wagner, sobre
todo con ‘Parsifal’, pero más tarde
rechazó el acercamiento a la música romántica
alemana. Pero, a pesar de todo, la influencia de Wagner es evidente
en algunas de sus obras, como en ‘La damisela elegida’
(1888) o en sus famosos ‘Cinco poemas de Baudelaire’
(1889) Ese mismo año, 1889, Debussy se casa con una modista, Rosalie Texier.
La
década de los noventa fue la más próspera
en lo que a composición se refiere, y termina con una obra
cumbre: su ópera ‘Peleas y Melisenda’.
Estaba basada en un drama simbolista del belga Maeterlinck, y
fue estrenada en la Opera-Comique en abril de 1902. Fue criticada
por su decadente melodía, pero su intensidad y la sutileza
de sus matices la convirtió en un éxito internacional.
Debussy actuó como director de orquesta para las representaciones
en las capitales de Europa, y escribió artículos
que ayudaron a cimentar su reputación. Durante esta década
buscaba la compañía de poetas y pintores impresionistas,
lo que se refleja en sus obras. Un ejemplo es su primer trabajo
orquestal, ‘Preludio a la siesta de un fauno’ (1892-1894), basada en un poema de su amigo el poeta simbolista
Stéphane Mallarmé. Esta obra estableció las
bases de la música impresionista e inició la etapa
más fructífera del compositor, ya que tras ella
compuso las suites orquestales ‘Nocturnos’
(1893-99), ‘El Mar’ (1903-1905) e ‘Imágenes’ (1906-1909). Compone también la ‘Suite Bergamasque’
(1890-1905), famosa por contener la más conocida obra
del pianista: ‘Claro de Luna’.
En
1904 abandona a su mujer Rosalie por una cantante amateur casada
con un banquero parisino, Emma Bardac. Se casaron en 1908, tres
años después del nacimiento de su hija, Claude-Emma.
También es la época en la que realiza sus obras
para piano de mayor importancia como los dos libros de ‘Preludios’
(1910-13), cuyas obras poseen imaginativos títulos como
‘Hojas muertas’ o ‘Lo que vio el
viento del Oeste’, o la ‘Suite de la Esquina
de los Niños’, dedicada a su hija (1906-08).
En 1911 compone la música de acompañamiento de ‘El
martirio de San Sebastián’, un año más
tarde el ballet ‘Juegos’ y en 1913 ‘Tres
poemas de Mallarmé’, donde nuevamente rinde
tributo a su admirado amigo.
Al
comienzo de la Primera Guerra Mundial decidió no seguir
componiendo por respeto a los caídos, pero tras un año
de silencio decidió continuar porque creía que era
con lo único con lo que podía contribuir. Así
realiza en esta época sus ‘Estudios’ (1915-16),
dos libros cuyas obras tratan cada una de ellas un problema distinto
de la técnica del piano (entrenamiento de dedos, etc.)
Poco a poco se fue debilitando debido a un cáncer rectal,
pero continuó componiendo hasta el final. Su última
obra ‘Sonata para violín y piano’ fue
estrenada en 1917 con el propio Debussy como
ejecutor de la pieza.
Finalmente
murió durante el bombardeo de París en la última
ofensiva de los alemanes, en marzo de 1918. Las circunstancias
de su muerte, en pleno ataque aéreo, impidieron un funeral
público.