Giacomo
Puccini es considerado el heredero de la tradición lírica
italiana. Consiguió dominar la escena lírica internacional
durante las primeras décadas del siglo XX.
La
teatralidad y la emoción son características esenciales
de sus óperas, así como el lirismo, la rica línea
vocal y la orquestación colorista. Estuvo abierto también,
a diferentes corrientes artísticas que se dieron en el
cambio de siglo. Es un músico que destaca no tanto por
su producción, ya que sólo se le atribuyen doce
óperas en total, sino por la calidad de éstas. Uno
de los tópicos más importantes en este autor es
el de la destrucción de una muchacha ingenua como resultado
de una sociedad insensible. Se definió a si mismo con estas
palabras: "siempre he llevado conmigo una pesada carga
de melancolía. No tengo ninguna razón para ello,
pero así estoy hecho". Puccini destacó
siempre tanto por cualidades musicales como escénicas.
Es, pues, uno de los compositores de ópera más relevantes
de la historia de la música.
A
los quince años, el director del Instituto
de Música Pacini de Lucca, Carlo Angeloni,
consigue motivar a Puccini, en cuanto al terreno artístico.
En
cuanto a los orígenes, al compositor italiano no le fue
fácil iniciarse en el mundo musical. Por un lado las condiciones
económicas no eran las más propicias. Y es que el
18 de febrero de 1864 muere su padre dejando viuda a Albina Magi
con siete hijos (dos varones y cinco mujeres) a los que alimentar.
Por otro lado, el interés de Puccini por la música
tarda en florecer. Así, en 1863, el jovencísimo
Giacomo no había mostrado para nada ni una gran afición,
ni un especial talento para la música. No obstante, se
le hizo seguir la tradición familiar, ya que sus antepasados
habían sido músicos de iglesia y componían
música sacra. Comienza a recibir, pues, varias lecciones
por parte de su tío Fortunato Magi.
A
los quince años, el director del Instituto de Música
Pacini de Lucca, Carlo Angeloni, consigue motivar a Puccini, en
cuanto al terreno artístico. Así, el joven se convierte
en un buen pianista y organista, originando la disputa entre los
salones e iglesias de la ciudad, que reclamaban su presencia.
Es verdaderamente consciente de su vocación musical, cuando
en 1876 va a Pisa a pie con unos amigos para oír la obra
Aída de Verdi. Se queda tan impactado, que decide esforzarse
al máximo en componer ópera. Sin embargo, esto implica
apartarse definitivamente de la tradición familiar.
Su
producción no tiene un éxito instantáneo.
De este modo, en 1877 fracasa en un concurso de la ciudad de Lucca.
Rechazan la cantata I figli d’Italia bella, debido
a deficiencias en la escritura y en la composición. Pero
Puccini no se da por vencido y realiza un Motete y una
Misa para cuatro voces en un concierto de los alumnos
del Instituto de Música de Lucca. Afortunadamente, en 1880
gracias a un subsidio de la Reina Margherita de Italia y a la
ayuda de un pariente, el doctor Nicolao Cerú, consigue
ingresar en el conservatorio de Milán. Pronto compone su
Messa di Gloria. Su maestro, Amilcare Ponchielli, lo motiva
a componer su primera obra para la escena: Le villi, con un tema
romántico, inspirado en las leyendas alemanas. En un primer
momento no se obtiene un gran resultado, ya que Puccini en 1883
se presenta a un concurso en Il teatro Illustro y no consigue
ningún premio. Pero al año siguiente, Le villa
se estrena en el Teatro dal Verme, en Milán, y resulta
ser todo un éxito. Desde hacía un año, ya
poseía su diploma de Maestro di Musica, fruto de sus estudios
en el conservatorio.
Cuando
tiene 25 años, Puccini conoce a Elvira, la esposa de un
marchante rico de Lucca, que estaba decidida a abandonar su seguridad
burguesa por el romance que le ofrecía un artista. Mantienen
una relación y se fugan con la hija de ella, Fosca. El
23 de diciembre de 1886 nace el único hijo de Puccini,
Antonio. Elvira tuvo que aguantar las duras críticas de
una sociedad machista y de rígidas normas. La relación
no se pudo legalizar hasta 1904, cuando muere el marido de ella.
En cuanto a su trabajo, el maestro no produce nada durante cuatro
años, pero se esfuerza en un proyecto que se estrena en
1889 con el nombre de Edgar. No obtiene una gran acogida,
porque el libreto no estaba a la altura del compositor y se tenía
que revisar la partitura constantemente. El autor se halla entre
las cuerdas, puesto que ya tiene 31 años y otro fracaso
lo podría llevar al final de su carrera. Giulio Ricordi,
su editor, le comenta: "estás en el momento más
difícil de tu vida artística… No te dejaré
en la estacada. Dejemos de torturarnos, pongámonos manos
a la obra y tratemos de encontrar un buen tema y un buen autor".
Entonces, para no cometer el mismo error del anterior Edgar,
Puccini trabaja con ocho libretistas. El estreno obtuvo al fin,
el triunfo que se merecía y la fama del compositor se extendió
también fuera de Italia. En 1893 se presenta Manon
Lescaut en el Teatro Regio de Turín, que resulta tener
un gran éxito. Puccini se convierte en un compositor conocido
internacionalmente y la situación económica del
maestro, hasta entonces precaria, cambia completamente .
"estás
en el momento más difícil de tu vida artística…
No te dejaré en la estacada. Dejemos de torturarnos,
pongámonos manos a la obra y tratemos de encontrar
un buen tema y un buen autor "
El
14 de enero de 1900 se presenta Tosca por vez primera,
en el teatro Costanzi de Roma. Varios motivos impidieron el triunfo
total de la obra. Por un lado, la crudeza y el realismo de ésta,
por otro, la preocupación del público por motivos
políticos y por último, la amenaza de atentados.
Sin embargo, la obra acabó expandiéndose internacionalmente.
En 1904 se estrena Madama Butterfly en Milán,
y aunque allí la reacción del público es
más bien de rechazo, luego, cuando se reestrena en Brescia,
la adhesión del público es unánime.
Después
Madama Butterfly, Puccini se vio con dificultades de
renovar un lenguaje que empezaba a convertirse en una simple fórmula.
Pero con La fanciulla del West emprende una nueva etapa,
en la que da una mayor importancia a la orquesta y en la que se
abre a nuevas armonías, a veces en los límites de
la tonalidad, que manifiestan el amor del compositor por la música de Debussy y Schönberg. En la misma línea, el músico
italiano promovió una renovación de los argumentos
de sus óperas, distanciándose de los temas más
convencionales y apostó además, por un mayor realismo.
Tantas novedades provocaron que en aquellos tiempos, sus nuevas
óperas, incluidas las que integran Il Trittico,
no fueran del todo entendidas y no alcanzaron la misma fama que
las anteriores.
El
maestro fallece el 29 de noviembre de 1924. Cuando se cumple el
segundo aniversario de la muerte del compositor, los restos mortales
se trasladan a la villa de Torre del Lago, que se convierte en
el museo de Puccini.