Grandes Compositores Clásicos

Richard Strauss

Richard Georg Strauss es un compositor y músico romántico que es considerado como el sucesor de Wagner o Brahms. Su fama fue internacionalmente conocida antes de que cumpliera los 21 años, destacando principalmente sus óperas, pero también sus poemas sinfónicos.

Richard Strauss

Fue contemporáneo de Debussy y Mahler, pero su música era más tradicional, por lo que pasó de moda tras la Primera Guerra Mundial. Pero él permaneció fiel a su estilo y a su visión de la música hasta el final de sus días.

Nació en Munich, Alemania, el 11 de junio de 1864. Su padre, Franz Joseph Strauss, era un músico profesional de la Orquesta de la Corte de Munich que adoraba la música de Haydn, Mozart y Beethoven. Su madre, Josephine Pschorr, era la segunda esposa del músico y miembro de una importante familia de fabricantes de cerveza. Fue educado por su padre en la música, pero tan solo en los clásicos a los que su padre admiraba, y empezó a componer con tan solo seis años de edad. Al ver el talento de su hijo, le envió a estudiar piano, violín, teoría, armonía e instrumentación con algunos de sus compañeros de orquesta. Sus primeros trabajos significativos fueron la ‘Serenata Op.7’ y la ‘Suite Op. 4’, ya que hicieron que el director de orquesta Hans Von Vulgo se fijara en él e incluyese estas piezas en el repertorio de sus conciertos.

Fue contemporáneo de Debussy y Mahler, pero su música era más tradicional, por lo que pasó de moda tras la Primera Guerra Mundial.

Hizo su primera aparición en público en el Bösendorfersaal de Viena (1882) como pianista junto al violinista Benno Walter tocando su propio ‘Concierto para violín’. Y al año siguiente, estando como invitado en casa de un violonchelista amigo de su padre, realizó junto a éste la segunda actuación de su ‘Concierto para Chelo’. Ese mismo año concluye su ‘Sinfonía en Fa Menor’, que será estrenada con gran éxito en Nueva York en 1884. Esta actuación le brindó la oportunidad de trabajar como director de la Meinigen Orquesta en 1885, aunque pronto dejaría su puesto y viajaría a Italia. En esta época el estilo de Strauss cambió notablemente, sobre todo debido a la influencia de Alexander Ritter, un violinista admirador de Wagner y Liszt con el que trabó una gran amistad. El elemento poético cobró una gran importancia dentro de su obra musical, y dio origen a sus muchos poemas sinfónicos, elegante unión de poesía y música. Su primera obra después del cambio fue una fantasía sinfónica inspirada en su viaje a Italia, ‘Desde Italia’, que se estrenó en Munich en 1887 con una gran controversia entre los críticos, que se dividían entre la más sincera admiración y la repulsa por ese nuevo lenguaje del compositor.

Otra obra significativa de este giro musical fue la ‘Burlesca para piano y orquesta’, escrita en 1885 para Hans von Bülow. Pero como este músico pensó que era excesivamente complicada, la obra no pudo ser estrenada hasta que Eugen d’Albert se atrevió a realizarla en 1890. Durante 1888 y 1889 Strauss realizó los poemas tonales que le llevaron a la fama internacional: ‘Macbeth’, ‘Muerte y Transfiguración’ y sobre todo ‘Don Juan’, obra inspirada por el amor que sentía Strauss por la soprano Pauline de Ahna, basada en un poema de Landau. A éste le siguieron otros muchos poemas sinfónicos: ‘Don Quijote’ (1896-97), ‘Vida de Héroe’ (1898), ‘Así habló Zaratustra’ (1895-96) o ‘Las alegres travesuras de Till Eulenspiegel’ (1899). En esta época Strauss comienza también a adquirir renombre como director en diversas orquestas: Munich, Weimar o Bayreuth.

Entre 1891 y 1893 estuvo bastante enfermo, pero aprovechó su convalecencia para escribir ‘Guntram’, la que sería su primera ópera, que se estrenó con poca repercusión. En 1894 se casa por fin con Pauline de Ahna y en 1896 ambos se vuelven a Munich donde trabajó como director jefe de la ópera. Su reputación como director hacía que fuera invitado en diversos países: Holanda, Francia, Inglaterra, España... En 1898 realiza el que sería el más extenso de sus poemas sinfónicos, ‘Vida de un Héroe’, una especie de autobiografía donde Strauss es el héroe y sus enemigos son ni más ni menos que los críticos contrarios a él... También autobiográfica es la obra ‘Sinfonía doméstica’, estrenada en Nueva York en 1904 con un enorme éxito debido en parte al enorme número de músicos que se necesitaban para realizarla, solo comparable a la idea de orquesta ideal de Berlioz.

La ópera ‘Salomé’, retirada inmediatamente por la censura y criticada hasta por el público por considerarse licenciosa y blasfema.

Pero el gran escándalo llegó tres años más tarde con el estreno de la ópera ‘Salomé’, retirada inmediatamente por la censura y criticada hasta por el público por considerarse licenciosa y blasfema. Pero todo eso solo hizo que aumentara el número de curiosos que querían verla, y fue la mejor publicidad posible, ya que fue estrenada en 50 teatros distintos en menos de 2 años. Contaba las perversiones de una joven virgen de 16 años y era una mezcla de poema tonal y ópera. A esta ópera le siguieron otras esperadas con ansiedad por el público: ‘Electra’ (1909), donde de nuevo aparecen las obsesiones de una mujer con grandes dosis de sexualidad y violencia, y ‘El caballero de la Rosa’ (1909-10), que contrasta con las anteriores por su ternura y su enorme sentimentalismo. A estas obras le seguiría un intento de aunar teatro y ópera que finalmente se separó en dos piezas distintas ante la imposibilidad de su ejecución: por un lado la ópera ‘Ariadna en Naxos’ (1912) y por otra una adaptación de Hoffmannsthal de ‘El burgués gentilhombre’ de Moliere.

La siguiente ópera fue realizada con un libreto de Hoffmannsthal lleno de simbolismo y de profunda psicología y se titulaba ‘La mujer sin sombra’ (1919). Y ambos realizaron también para Diaghilev un ballet: ‘La leyenda de José’. Pero en 1929 muere su colaborador, y Strauss prueba con varios libretistas hasta dar con el judío Sthephan Zweig, con el que realizó ‘La mujer silenciosa’ (1935) y más tarde con Joseph Gregor, con el que escribe entre 1935 y 1940 óperas como ‘Daphne’ o ‘El amor de Dánae’.

Cuando subieron los nazis al poder en Alemania Strauss tenía ya más de 70 años, por lo que permaneció en su país. Por su parte éstos le admiraban por lo que a pesar de que se mostraba contrario a ellos de palabra (en realidad tampoco luchó contra ellos, y se dio cuenta tarde de los horrores que estaban cometiendo) le nombraron jefe de la Oficina Estatal de Música y leal a régimen. Pero más tarde sus desmanes contra el régimen hicieron que se le obligara a viajar a Viena con su familia. En 1942 escribe su última ópera, ‘Capricho’, obra denominada como ‘coloquial’ por los pasajes de diálogo sin música de fondo para permitir mejor su audición.

Tras la derrota de Alemania y la destrucción de la ópera compuso ‘Metamorfosis’, obra realizada a modo de lamento por todo lo perdido con esa guerra y la decrepitud de la cultura que él conocía. Tuvo que exiliarse a Suiza con su esposa por ser considerado allegado al régimen, pero finalmente se le permitió volver en 1948. Tras esto realizó a modo de testamento la obra ‘Las cuatro últimas canciones’. Murió poco tiempo después de un ataque cardíaco, el 8 de septiembre de 1949 en la casa que poseía en Garmisch.

...por Inés Ramírez

CONOCE MÁS GRANDES COMPOSITORES CLÁSICOS EN MUNDOMÚSICA