La
música de la Europa de la Ilustración
::
La música como fuente de placer ::
El fenómeno
de la Ilustración dio un nuevo aire a la música
del siglo XVIII, justo cuando el siempre mágico arte sonoro
se desprende de las influencias barrocas para acogerse a las clasicistas.
La Ilustración, entendida como
movimiento cultural, dejó profundas huellas a la música
de la época.
A partir de aquí,
los músicos ya no tienen la necesidad de estar bajo la
tutela de la iglesia y aunque durante un tiempo estarán
al servicio de la nobleza, pronto aparecerán como artistas
independientes. Precisamente, las composiciones musicales que
toman forma durante esta época clasicista, como la sinfonía
y la sonata, son fruto de esta influencia que el pensamiento ilustrado,
basado en el racionalismo y el empirismo, impondrá a las
artes del siglo XVIII, también conocido como siglo de las
luces. Por otro lado, también tendrá éxito
la orquesta sinfónica, mientras que la ópera llega
a su culminación, aunque surgirá una modalidad más
popular, la ópera bufa, en un momento en que la música
triunfa sobre el texto. Pero sobre todo, la Ilustración
tuvo el privilegio de conocer a compositores que difícilmente
podrán ser superados. Nos referimos a Haydn, Gluck y Mozart,
tres grandes maestros en su campo que dieron a la música
la posibilidad de llegar a todas las clases sociales convirtiéndola
en un arte más popular.
La Ilustración, entendida
como movimiento cultural, dejó profundas huellas a la música
de la época. Esta nueva forma de pensar, que se consagró
en la segunda mitad del siglo XVIII, no conoció fronteras
y aunque nació en la Inglaterra liberal se extendió
por toda Europa, alcanzando su máximo desarrollo en Francia.
En el arte sonoro de la Europa de la Ilustración quedaron
reflejadas las ideas progresistas y racionales del movimiento.
La música del siglo de las luces tiene como principal misión
ser un arte agradable al oído que debe proporcionar placer
a aquel que la escucha.
A partir de la segunda mitad del
siglo XVIII, los músicos fueron adquiriendo cierto grado
de autonomía. Cansados de un noble protector que les exigía
demasiado y les colapsaba en pedido de composiciones que, a su
vez, debían ser terminadas en tiempo récord, decidieron
buscarse la vida por sus propios pies, hecho que les llevó
a pasar momentos de penuria económica. Como recurso, empezaron
a dar conciertos públicos y a vender las partituras de
sus composiciones a los editores, en pocas palabras, la música
de la Ilustración se puede ver ya como una fuente rentable
de hacer dinero. Por suerte, a los conciertos, acudía cada
vez más gente y para muchos compositores se convirtió
en su forma de ganarse la vida. Al mismo tiempo, los sectores
más populares de la sociedad vieron la posibilidad de poder
asistir a estos conciertos públicos, pudiendo escuchar
en directo, el arte del sonido, que en otros tiempos, por desgracia
no muy lejanos, había estado pensado, sólo, para
las clases más privilegiadas.
Durante
el periodo clásico la orquesta pasa a ser el estilo
musical preferido de los músicos de la época.
Casi todos cultivarán este género siguiendo
la regla del clasicismo que se rige por el predominio de
lo instrumental sobre lo vocal.
Si Haydn y Mozart fueron seguidores
de la Ilustración es una incógnita. Sí, es
seguro, que respiraron el ambiente que el fenómeno conllevó.
Se les pudo ver usar la peluca típica de la época,
esa blanca y con pequeños tirabuzones a los lados. Lo cierto
es que de estos monstruos de la composición nace la música
que conocemos como clásica. Pronto, deja de interesar la
complicación de la música barroca y se repara toda
la atención a una música más sencilla, que
tiene mucho que ver con los principios ilustrados, es decir, amor
por lo razonable y lo natural.
Durante el periodo clásico
la orquesta pasa a ser el estilo musical preferido de los músicos
de la época. Casi todos cultivarán este género
siguiendo la regla del clasicismo que se rige por el predominio
de lo instrumental sobre lo vocal. En consecuencia, los instrumentos
se convertirán en el arma más preciada de los músicos,
consagrándose tanto los de viento como los de cuerda. El
violín, el piano, la viola y el violonchelo tomarán
gran importancia. Precisamente, al violín le tocará
realizar el papel de director dentro de la orquesta. Así,
el primer violín se colocaba enfrente de la orquesta y
con sus movimientos de arco organizaba el concierto. Por otro
lado, los instrumentos de viento como la flauta, el oboe, el clarinete,
el fagot y la trompa también entrarán a formar parte
en el esquema de la música denominada clásica.
Si la orquesta tuvo tanta importancia
en la música clasicista fue, en parte, gracias a la gran
labor que hizo la Escuela de la ciudad de Mannheim, uno de los
centros culturales germánicos más importantes de
finales del siglo XVIII. La orquesta de la Escuela se hizo muy
conocida en toda Europa e indiscutiblemente sirvió de modelo
a las demás orquestas clásicas que predominaron
en este siglo de las luces. Además, Haydn y Mozart le deben
mucho a la Escuela de Mannheim. Toda la innovación en escritura
musical que la conocida Escuela aportó fue asimilada rápidamente
por los dos compositores, quedando reflejada en la obra sinfónica
de ambos músicos.
El género de la ópera
siguió cultivándose durante la Ilustración
pero otra modalidad operística de estilo ligero y una temática
popular se terminó imponiendo. Se trata de la ópera
cómica, que creó un estilo propio en cada país
europeo donde se instauró. Esta ópera cómica,
conocida como ópera bufa, mezclaba elementos dramáticos
y cómicos que giraban entorno a argumentos que hablaban
de costumbres sociales y de acontecimientos de la vida cuotidiana.
Los defensores de la Ilustración y sobre todo, los filósofos
franceses, vieron en este género operístico popular
un sistema para educar musicalmente a la población. Aunque
la ópera bufa pronto se representó en la mayoría
de los países europeos, tuvo su máximo desarrollo
en Italia. En este sentido, el máximo representante fue
el napolitano, Giovanni Paisiello, que pasó a la historia
con su obra maestra, Il barbieri di Siviglia. Pero, aunque el
éxito de la ópera cómica es indiscutible,
la de género serio no dejó de tener su peso durante
la época que nos ocupa. El mismo compositor alemán,
Cristoph Willibald Gluck siguió con la tradición
de la ópera seria, que se convirtió en su género
por excelencia, y fue el máximo impulsor de la ópera
clásica que ocupó el siglo XVIII.
Pero el fenómeno musical
de la Ilustración hubiera sido otro si no hubiera dejado
como legado toda la obra musical de Haydn y Mozart. Joseph Haydn
compuso música en todos los géneros de la época,
pero siempre se le ha considerado el padre de la sinfonía
y del cuarteto de cuerda. En esta misma línea de genialidad
se encuentra otro compositor de la época, Wolfgang Amadeus
Mozart. Lo mejor del austriaco lo encontramos en sus Conciertos
para piano y orquestra y, como no, en sus óperas. Estas
dos figuras son las responsables de que el fenómeno de
la Ilustración merezca todo un reconocimiento musical,
sin desmerecer otros músicos del siglo XVIII que no hacen
más que culminar el estilo clasicista que se desarrolló
durante esta época ilustrada.