Frecuency
es una película de ciencia-ficción que nada tiene
que ver con marcianos, viajes entre planetas o lunas, o problemas
con naves espaciales o cohetes.
Sucede en la Tierra,
sin moverse de ella, con solamente saltos en el tiempo y reencuentro
con personas de otro tiempo, que la hacen convertirse en fantástica.
El filme cuenta
la historia de John Sullivan, interpretado por Jim Caviezel, que
pese al paso de los años no consigue olvidar el día
que murió su padre en octubre de 1969 en un incendio descontrolado.
Aunque sabe que no es posible, siempre ha deseado cambiar ese
fatídico día y sobre todo conocer mejor a su padre,
ya que sólo era un niño cuando murió.
Lo que nunca podía
imaginar es que en la víspera del aniversario de esa muerte,
durante el espectáculo conocido como Aurora Boreal, descubre
que tiene en su casa el viejo equipo de radioaficionado de su
padre, y que tras curiosear y estudiar su fisonomía, se
da cuenta que alguien está hablando, y que es alguien es
su propio padre. No puede creerlo, pero poco a poco comienzan
a charlar y comprende que es verdad. Ambos se pasan hablando toda
la noche y John se da cuenta que su sueño, se puede hacer
realidad, puede volver a ese momento de la vida de su padre y
cambiarlo.
Durante
el espectáculo conocido como Aurora Boreal, descubre
que tiene en su casa el viejo equipo de radioaficionado
de su padre, y que tras curiosear y estudiar su fisonomía,
se da cuenta que alguien está hablando...
El 12 de octubre
de 1999, John puede mantener el contacto con su padre, ha logrado
cambiar ese día fatídico, pero en esa misma transformación
hay otras cosas que también han variado, y algunas no son
buenas para padre e hijo: la supervivencia de Frank ha causado
una cadena de asesinatos sin resolver, incluyendo el asesinato
de la madre de John. Ambos tendrán que luchar contra los
elementos, contra el tiempo, conectados sólo a través
de una radio, para impedir un asesinato que les va a doler especialmente.
Aparte de toda
la trama fantástica de la historia, la película
es muy real en su contenido; aunque enmarcado en una situación
inusual el guión no deja de ser un reencuentro entre padre
e hijo, entre dos seres que en condiciones normales deberían
haber pasado muchos años juntos bajo el mismo techo, pero
que por circunstancias accidentales de la vida no han podido convivir
nunca. Este simple hecho le da un ambiente trágico de inicio,
que puede paliarse en parte con el reencuentro radiofónico,
pero que en ningún caso le devolverá ese tiempo
perdido porque las dificultades, lejos de acabarse, aumentan.
Por tanto no se
trata de un reencuentro cualquiera, de aquellos que toda la película
sirve para recuperar el tiempo perdido y aprovechar al máximo
lo que les quede. Aquí lo que menos hay es tiempo, ya que
si John ha conseguido salir de la pesadilla que significaba no
poder hablar con su padre, ahora se ha creado otra igual de dolorosa,
y para evitarlo tienen que actuar con mucha agilidad y cuidado.
El director es,
Gregory Hoblit, que ya triunfó y convenció a la
crítica con la película "Las dos caras de la
verdad", se embarca aquí en una historia arriesgada,
que si no se trata con precisión y mucho cuidado puede
caer en el absurdo, y que para no hacerlo desarrolla una acción
rápida, ágil, que no deja pensar demasiado al espectador.
Pese a estos convencionalismos de los últimos años
en el cine, Hoblit sabe dar a su filme una vuelta de tuerca y
da al factor tiempo una nueva dimensión, muy distinta a
la habitual, casi definitiva en el devenir de la película.
Por otro lado la película está muy bien interpretada
por parte de Jim Caviezel, magnífico en la actual película
de "El Conde de Montecristo", y Dennis Quaid, el joven
padre del chico John, y que ha hecho algunos buenos filmes, en
especial "Traffic", donde aparece de secundario en uno
de sus mejores papeles.
La historia de
"Frequency" nace de una forma muy curiosa.
Por un lado el guión fue creado por uno de los ejecutivos
de New Line Cinema, Toby Emmerich, Presidente de la División
Musical, un hombre fascinado por las historias de viajes a través
del tiempo de la época de Julio Verne; y por otro, los
responsables de la película tuvieron el asesoramiento personal
de un físico, profesor de la universidad de Columbia llamado
Brian Greene. Él aseguró una coherencia perfecta
en el guión sin equivocaciones en algunos de las teorías
físicas, en los universos paralelos etc., que el filme
exponía en los saltos abruptos de tiempo.
"Frequency"
tiene la principal virtud de mezclar aspectos muy dispares en
el cine, pero que aquí, todos mezclados consiguen finalmente
un resultado bastante satisfactorio. Tiene la tristeza, melancolía
y dolor de un típico melodrama porque los principales protagonistas
han estado separados toda una vida y de una forma casual se ponen
en contacto; tiene el aroma de los filmes de ciencia-ficción,
con saltos continuos en el espacio y en tiempo, además
de la conexión entre una persona viva y otra muerta; tiene
las características propias de un thriller meteórico,
donde todo sucede muy rápido y no hay tiempo para pararse
a pensar, a la vez que el ritmo de la película se acelera
en estas situaciones; y tiene hasta algún aspecto de fábula,
de cuento, en el sentido de que el protagonista desea que un sueño
se haga realidad: estar con su padre, y de una forma u otra lo
consigue.
La radio tiene "la
culpa" de todo lo que sucede.
Toda esta mezcolanza
no deriva en un disparate porque cada uno de estos géneros
o estilos cinematográficos están desarrollados en
su debido tiempo, en las dosis necesarias y cuando el propio guión
lo requiere así. No hay excesivas escenas rápidas,
no hay dramatismo empalagoso, no es un cuento que nadie se crea
y eche para atrás al espectador. Por supuesto nadie se
cree la historia en conjunto, pero desde un principio se presenta
tan fascinante y tan clara que no hay demasiado tiempo para pararse
en la verosimilitud del guión.
La película
plantea temas que son muy cercanos al cualquier espectador y en
eso está una de las claves de la buena imagen que tiene
el filme, todo el mundo ha perdido a alguien querido, ha deseado
estar más tiempo con esa persona, y sobre todo, cualquier
individuo ha querido cambiar alguna vez una parte triste de su
pasado o de sus seres cercanos.
"Frequency"
no es una obra maestra, ni mucho menos, tampoco pretende serlo,
pero sí una película diferente de lo habitual, en
una historia de ciencia-ficción que tiene cabida la melancolía,
la emoción y los sueños hechos realidad. El principal
sueño de la película, el del chico que echa de menos
a su padre, se cumple a través de un instrumento que siempre
ha conseguido acompañar y poner en contacto a mucha gente,
pero nunca a un muerto y a un vivo: se trata una vez más
de la radio. La radio tiene "la culpa" de todo lo que
sucede después porque pone en contacto a un niño
y a su padre muerto en un tiempo pasado, justo antes de su fallecimiento.
Durante todo el filme es el vehículo imprescindible para
que ambos se puedan poner en contacto y logren primero cambiar
la historia trágica del padre, y segundo, evitar los cambios
que se suceden a lo largo de la película.