Elisha
Gray fue uno de los grandes científicos que destacó
porque pudo haber sido el inventor del teléfono si no se
le hubiera adelantado el verdadero inventor de este aparato, Alexander
Graham Bell.
Tan sólo unas horas de diferencia en la llegada a la oficina
de patentes le alejó de entrar en los libros de historia
como uno de los más famosos inventores; aunque hoy en día
muchos son los que le apoyan en su autoría del teléfono.
Gray nos dejó como legado el primer instrumento musical
electrónico al que se llamó telégrafo musical.
El
aparato que Elisha Gray describió en su advertencia
presentada el mismo día que Bell se hizo con la patente,
habría funcionado.
Elisha
Gray nació el 2 de agosto de 1835 en Barnesville, Ohio.
Este prolífico inventor americano se crió en el
seno de una familia humilde. Sus padres dedicados a las tareas
de la granja tenían pocos recursos económicos y
Elisha tuvo que abandonar la escuela a muy temprana edad debido
a que su padre falleció y debía ayudar a su madre
a sacar la familia adelante. Gray quería finalizar sus
estudios y tras terminar la escuela preparatoria entró
a la Universidad de Oberlin mientras trabajaba como carpintero
para sacarse dinero. En su etapa universitaria empezó a
sentir una especial pasión por todo aquello que estuviese
relacionado con la electricidad. Fue en el año 1867 cuando
a Gray le concedieron su primera patente por un aparato que consistía
en un telégrafo mejorado.
Obviamente
tras este primer intento, la carrera científica de Gray
siguió ascendiendo con creaciones propias como el telautógrafo
que era un dispositivo eléctrico que reproducía
la escritura a distancia. Elisha Gray fue un hombre reconocido
fundamentalmente por el pleito que mantuvo con Graham Bell para
saber quien se haría con la autoría y la patente
de la invención del teléfono.
Fue
el 14 de febrero de 1879 cuando Elisha se presentó en la
oficina de patentes de los Estados Unidos y presentó una
advertencia. Este tipo de escrito era un aviso en el que se decía
que él que lo presentaba estaba en pleno proceso de hacerse
con un invento y que esperaba que tras validarlo podría
patentar. El aparato que Elisha Gray describía en su advertencia
era una máquina para transmitir sonidos vocales telegráficamente.
Hay que tener en cuenta que la advertencia presentada por Gray
anunciaba su intención de llegar a solicitar una patente
para la misma invención en un plazo de tres meses. La advertencia
era una declaración completamente confidencial y el inventor
la realizaba porque quería conseguir la patente pero su
idea todavía debía ser perfeccionada. Las advertencias
eran archivadas por la oficina de patentes como un medio de proteger
una idea contra la usurpación por parte de otros inventores.
Sin embargo en esta ocasión la Oficina de patentes de los
Estados Unidos concedió a Graham Bell en lugar de a Elisha
Gray la patente para el teléfono. Esto suscitó una
gran cantidad de criticas y tras los procesos jurídicos
que se sucedieron debido a las demandas que Gray puso a Bell,
finalmente la justicia le dio la razón a Bell y se alzó
con la patente del teléfono.
Más
tarde pudo descubrirse que en realidad el aparato que Elisha Gray
describió en su advertencia presentada el mismo día
que Bell se hizo con la patente, habría funcionado. Hoy
en día muchos son los que siguen criticando la decisión
de la justicia ya que consideran a Elisha Gray como el auténtico
inventor que debía haberse hecho con la patente del teléfono.
Otro
de los inventos del americano fue un dispositivo simple de
altavoz.
En
1872 Gray fundó los Western Electric Manufacturing Company,
más conocido actualmente como Western Electric Company.
Tan sólo dos años más tarde decidió
retirarse de la empresa para poder así continuar ejerciendo
la investigación de forma independiente. Ya en 1880 consiguió
que le nombraran profesor de la asignatura de electricidad dinámica
en la Universidad de Oberlin en el estado de Ohio, donde fue muy
reconocido entre alumnos y profesores.
Elisha
Gray fue un gran inventor, de ahí deriva el hecho de que
descubriese que quizá podría controlar el sonido
que vibraba en un circuito electromagnético. Justamente
al intentar realizar esta idea inventó de forma casual
un oscilador básico. Además Gray también
creo el "telégrafo musical" para el que utilizó
cañas de acero para que las oscilaciones fueran creadas
y trasmitidas sobre una línea telefónica a través
de electroimanes. Otro de los inventos del americano fue un dispositivo
simple de altavoz que estaba fabricado de forma que un diafragma
vibraba en una campo magnético para hacer que el oscilador
fuera audible.
Elisha
Gray se hizo con más de 70 patentes y murió el 21
de enero de 1901. Este hombre dedicado a la ciencia tuvo un trago
amargo en su vida al no poder ver realizado su afán de
tener la patente del teléfono. De hecho cuando murió
encontraron entre sus pertenencias una nota que mostraba como
Gray se sentía completamente decepcionado ante aquella
situación que él consideraba injusta ya que según
él la historia del teléfono jamás sería
escrita completamente debido a que muchas bocas habían
sido silenciadas con mucho dinero. Una nota que abrió una
incógnita más en la historia de la patente del teléfono.