Guglielmo
Marconi nació el 25 de abril de 1874 en
Bolonia, al norte de Italia. Su padre, italiano, era un banquero
acomodado y su madre Irlandesa, heredera de una destilería
de whisky.
Guglielmo
era italiano de nacimiento y se crió en Italia, pero su
madre siempre le hablaba en inglés, lo que sería
una ventaja muy importante para él más adelante.
Desde
niño le interesó el magnetismo y la producción
de corriente eléctrica con pilas de construcción
casera.
Durante
su infancia, sus padres contrataron un maestro para que el niño
estudiara en casa y no pisó un colegio hasta los 12 años.
Quizás por esto no fue un alumno fácil. No fue a
la universidad, pero su madre consiguió que asistiera a
las conferencias de científicos distinguidos, el profesor
Vicenzo Rosa en Livorno y el profesor Augusto Righi en la universidad
de Bolonia. Marconi también leía mucho y a menudo
repetía los experimentos que describían los libros
que tomaba prestados de la biblioteca de la universidad. Sus estudios
los realizó en la Escuela Técnica de Livorno, ubicado
en Florencia. Desde joven mostró interés por todos
los aspectos de las telecomunicaciones y en su juventud logra
éxitos en sus primeros experimentos. A los 20 años
de edad, en 1894 concibió la idea de enviar mensajes por
el aire, a través de enormes distancias. Sin barreras.
Y a los 23, ya lo había conseguido. Muy pronto se hizo
famoso y decenas de científicos trabajaron a su lado para
desarrollar su invento.
En 1909 recibió el Premio Nobel de Física, junto
al alemán Karl Ferdinand Braun, inventor del osciloscopio
y que también había intervenido en las investigaciones
telegráficas.
Guglielmo
Marconi puso en práctica el sistema de telecomando,
que permite en la actualidad operar a los satélites.
En
agosto de 1920, un grupo de amigos radioaficionados con aparatos
de última tecnología, entre ellos Enrique Susini,
quien era amigo de Marconi, se pasaron varios días en la
terraza del teatro Coliseo, tratando de instalar una antena para
transmitir música a diferentes aparatos radiofónicos
distribuidos por la ciudad de Buenos Aires. El 27 de ese mismo
mes se realizaba una función en el teatro. La misma se
transmitió por radio, logrando los primeros pasos de la
radiofonía argentina y utilizando de esta manera en Argentina
las tecnologías inventadas por el físico italiano.
Guglielmo
Marconi puso en práctica el sistema de telecomando, que
permite en la actualidad operar a los satélites. En 1930
encendió las luces del Palacio de Justicia de Sydney sin
utilizar ningún interruptor manual. El suceso fue más
sorprendente ya que se encontraba en Génova. Anclado en
su nave "Electra" envió impulsos radiotelegráficos
hacia la ciudad australiana logrando encender las luces del palacio.
Esta y otras investigaciones fueron los primeros pasos para la
creación de un mundo tecnológico impensado en ese
momento hasta por el mismo Marconi.
Consiguió
el 2 de junio de 1891 una patente para constatar la telegrafía
sin hilos. Logrando así, el último paso de una cadena
de investigaciones iniciada por el británico James Maxwell
con la formulación de la teoría Electromagnética,
y seguida por el aporte del alemán Heinrich Hertz, quién
comprobó la existencia de las ondas electromagnéticas
(los mega hertz del dial de las radios). Esta historia contada
de esta manera no tiene tanto valor como decir que Marconi, a
partir de sus experimentos, permitió el crecimiento de
la comunicación mundial. La televisión, la radio,
los teléfonos, los satélites, Internet, no existirían,
si Marconi no hubiera empezado con sus investigaciones. El físico
italiano tenía la idea de utilizar las ondas electromagnéticas
para trasmitir señales a través del espacio. A partir
de esto construyó un aparato con el objeto de conectar
el trasmisor y receptor a través antena y esta a la tierra.
Su primer logro fue en 1886, cuando trasmitió el primer
mensaje radiotelegráfico encontrándose el receptor
a 250 metros del emisor. A partir de este y otros descubrimientos,
se convenció que las ondas hertzianas siguen la curvatura
de la tierra y no se trasladan en forma recta.
El
logro más importante fue sin duda, el paso de la radiotelegrafía
(transmisión por aire de señales) a la radiotelefonía
(transmisión de la voz humana por aire). El invento de
la válvula, el bulbo y el micrófono son trascendentales.
El micrófono se necesita para poner los sonidos en el aire
y el bulbo es quien decide cuándo ponerlos y cuándo
sacarlos en definitiva, cuándo mandarlos como mensaje.
El micrófono se encarga también de modular las señales
radiotelefónicas enviadas, mientras que el tubo logra que
la recepción sea correcta.
El logro
más importante fue sin duda, el paso de la radiotelegrafía
(transmisión por aire de señales) a la radiotelefonía
(transmisión de la voz humana por aire).
Envió
señales a través del Atlántico, el extremo
sudoeste de Inglaterra, hacia Terranova, a una distancia de 2,100
millas. En 1900, obtuvo la famosa patente num. 7777 para sintonizar
telegrafía. En 1902, fue el primero en demostrar el efecto
luz del día en la comunicaciones inalámbricas y
ese mismo año patento su detector magnético, con
el que funciono la telegrafía sin hilos por mucho tiempo.
Todavía mas, patentó una antena aérea horizontal
en 1905 y un sistema para generar ondas continuas.
Marconi
reemprendió algunas investigaciones sobre ondas cortas,
elaboró una serie de ensayos entre las instalaciones experimentales
de Poldhu y el Elettra. En la tercera década del Siglo
XX, el inventor comenzó a investigar las características
de propagación de ondas aún más cortas. El
resultado de esta nueva etapa de la vida científica de
Marconi fue la apertura del primer servicio de radiotelefonía
con microondas del mundo en 1932. Dos años más tarde,
aplicó las microondas de radio a la navegación y
en 1935, dio una demostración práctica de los principios
del radar.
Para
entender la estructura de la economía actual, también
hay que remitirse a estos descubrimientos. Los mismos permitieron
la expansión e integración de los mercados que crecieron
velozmente gracias a la reducción de los costos de transacción
y el fácil de movimiento de capitales. También hizo
posible el desarrollo de empresas modernas como las bolsas de
valores y los servicios de noticias. En consecuencia los descubrimientos
de Marconi marcaron pautas de vida muy importantes en las sociedades
modernas.
Fue cubierto de honores, especialmente en su Italia natal, donde
le hicieron marqués y senador. Marconi era el embajador
natural y favorito de su país y fue quien firmó
el tratado de paz con Bulgaria y Alemania en 1919. Cuando murió
en 1937 la noticia se transmitió a todo el mundo por el
medio a cuyo perfeccionamiento había dedicado su vida.