Quizá
no sea el anuncio más perfecto, el más imaginativo
o el más impactante, pero lo que está claro es que
el anuncio del "Cola Cao" es uno de los más
famosos en la historia de la publicidad española y una
auténtica leyenda para nuestra sociedad. Ha pasado el tiempo,
la gente, la vida en general, pero este producto cuenta con la
misma buena salud que al principio.
El origen de toda
esta historia la encontramos allá por 1519, cuando en uno
de los viajes de Hernán Cortés a América,
con el beneplácito del rey azteca Moctezuma II, se llevó
aquellas "milagrosas" semillas a España y el
cacao entró así triunfalmente en Europa. Aunque
tendría que pasar mucho tiempo hasta que evolucionara a
como hoy lo conocemos.
La leyenda se
traslada después a 1946, cuando este producto empezó
a comercializarse en España, y tendremos que avanzar unos
diez años más para que empiece a gestarse una idea
publicitaria para Cola Cao, inicialmente en la radio, el medio
de más audiencia, puesto que aún no existía
la televisión. Desde un primer momento la intención
era fomentar productos alimenticios que contribuyeran a aliviar
las carencias nutricionales de la población de la época,
como ocurría también con la Miel de la Granja San
Francisco y otros más. Poco después, en 1962 se
haría un anuncio para la televisión y para el cine
con imágenes reales y dibujos animados escenificando toda
la historia de la Canción de Cola Cao. A partir de este
momento, la curva de ventas y participación del mercado
es imparable.
Por encima de
todo, lo que siempre ha quedado en el oyente, desde entonces y
hasta ahora es la canción característica de este
producto, el negrito del África tropical que cultivando
cantaba la canción del Cola Cao. Es la pieza fundamental
que explica el éxito, casi sin precedentes. Esta melodía
se ha convertido en un clásico de la publicidad y en uno
de los mayores éxitos comerciales de Nutrexpa, empresa
que nació en Barcelona, en la posguerra, y cuyos artífices
fueron los cuñados José Ignacio Ferrero y José
María Ventura. La empresa en sus inicios contaba con menos
de una veintena de trabajadores y en muy pocos años superó
el centenar, después se abrió una nueva factoría
en la ciudad Condal, a pesar de las dificultades para importar
cacao, ya que en aquella época era un artículo sometido
a control y el único proveedor era la antigua Guinea Española.
En definitiva Nutrexpa se ha convertido en una potente empresa
familiar dedicada al negocio de la alimentación, que también
dispone de centros de producción en Chile, Rusia y China
y ha adquirido empresas como el fabricante de patés La
Piara, Dulces Unzue, la empresa láctea Celpa y la firma
de alimentación infantil Ordesa. En el mercado español
Nutrexpa, actualmente, produce más de 40 millones de kilos
anuales, lo que supone más de un kilo de Cola Cao por español
y año. Los ingredientes
del Cola Cao, azúcar, cacao desgrasado en polvo, crema
de cereal kola-malteado (Harina de trigo, extracto de malta, aroma
natural, extracto de nuez de cola), fosfato bicálcico,
aromas y sal, han convencido a la población desde un principio,
y raro es que no se encuentre en alguno de los hogares españoles
de la actualidad o no lo haya estado antes.
Otro de los atractivos
ya míticos es su diseño, la tapa roja que cubre
el envase cilíndrico, el amarillo llamativo con su dibujo
recordando las plantaciones del cacao y con los trabajadores,
siempre de color, realizando la tarea. Se empezó a envasar
en unas latas metálicas que ya lucían esos mismos
colores y en la que figuraba el precio de venta y el logo "poderoso
reconstituyente", sobre todo, siempre se ha aconsejado su
consumo a los niños, por su aporte de minerales importantísimos,
especialmente calcio, fósforo, hierro y magnesio.
El comprador
tiene varias opciones, desde los sobres de cafetería, los
botes de 425 y 800 g el bote con abertura superior de 1.200 g.
y los grandes formatos de 3 ó 5 kilos. Aparte de eso siempre
tiene la intuición de llamar la atención de los
niños con los diferentes formatos como los Aserekaos, Bombacaos
etc....Últimamente ha sacado al mercado su versión
"turbo", que de deshace mucho antes y con mayor facilidad,
evitando los grumos, pero que a mucha de la gente no ha convencido.
Una de las ideas
que tuvo más calado fue la vinculación del Cola
Cao con el mundo del deporte, hasta convertirse en alimento oficial
de los atletas que participan en los Juegos Olímpicos.
Incluso para los anuncios preferentemente de televisión
centró su estrategia de marketing en el gancho de los personajes
famosos. Así tuvieron el Cola Cao en sus manos el ex jugador
de baloncesto Jordi Villacampa, el tenista Carlos Moyà,
el ex jugador del Barcelona Rivaldo, el futbolista del Real Madrid
Roberto Carlos etc, aunque ahora han optado por simpáticos
personajes de animación que recrean diferentes situaciones.
El Cola Cao ofrece
la posibilidad de consumirlo de muchas formas, y ese es otro de
los reclamos de la población, es el refresco agradable
del verano, o como ingrediente en helados, e incluso de tartas.
Pero la forma preferida ha sido siempre en leche caliente, en
un tazón enorme y si puede ser acompañado de galletas
o cualquier otra cosa, para desayunar, merendar y antes de dormir.
Es muy difícil para los creativos que los consumidores
se emocionen con determinado producto y decidan comprarlo, pero
la verdad es que con el Cola Cao los aciertos han llegado uno
detrás de otro, y será complicado que esto cambie
en mucho tiempo. Este producto tiene también su propia
competencia, el Nesquik, con el cual sucede algo parecido que
con la Pepsi en relación a la Coca-Cola, son muy similares
entre sí pero todo el mundo encuentra suficientes diferencias.
De momento tienen mayor aceptación el Cola Cao y la Coca-Cola,
pero al menos los otros dos todavía sobreviven.
Por tanto el anuncio
del Cola Cao es un máximo exponente del poder que puede
tener la radio a la hora de influir en el oyente. En este medio,
que oían millones de españoles, se emitió
por primera vez esta publicidad, y por su sintonía, que
enganchó desde el principio, y por su calidad, que convenció
rápidamente, se ha ido ganando la buena fama que ahora
mantiene.