Marruecos
es uno de los países africanos con mayor densidad de paisajes
y bellezas naturales y es el único estado árabe
bañado por el Mediterráneo y el Atlántico.
Tiene una extensión de 452.400 km2 que ocupan la región
occidental del Magreb.
SUPERFICIE 453.730
km²
POBLACIÓN 31.167.783 habitantes
DENSIDAD
69 hab/km²
CAPITAL Rabat
LENGUA
Árabe (idioma oficial), derija, dialectos
bereberes, francés
RELIGIÓN
Musulmanes
98,7% Cristianos 1,1%
Se extiende entre una exhuberante y verde región costera
hasta las montañas nevadas de Atlas y los áridos
valles de palmeras que cubren el desierto del Sáhara.
El
país es famoso por sus playas, sus oasis y sus ciudades
que le proporcionan un flujo de turistas sostenido a lo lago del
año y que han colocado a Marruecos en los itinerarios de
los viajeros de lujo y de viajes organizados por igual.
Las
playas más concurridas del país son las que se extienden
por el Mediterráneo, desde Martil hasta
Restinga, acaparadas por centros vacacionales
para turistas. Los visitantes, pueden realizar en el país
todo tipo de deportes ya sean acuáticos o no, pero los
más solicitados son la pesca submarina, el esquí,
que resulta relativamente económico practicarlo en el país,
y el golf. En relación a este último el césped
es deliciosamente liso y elástico y los greens suelen estar
soberbiamente cuidados. Especialmente en Marrakesh
el paisaje circundante es excepcional. Las ciudades de Rabat,
Fes, Meknés y Marrakech reciben el nombre de ciudades imperiales, porque a lo largo de
los siglos han sido capitales de Marruecos. Están cargadas
de historia y cada una de ellas posee un carácter propio.
Rabat,
la capital actual del país, es la sede: de la principal
residencia del monarca, del gobierno y de las embajadas extranjeras,
todo ello en un entorno digno y elegante. La arteria principal
de la ciudad es la avenida Mohammed V y recorre
casi 4 kms de norte a sur. Rabat, a pesar de
su tortuosa historia posee monumentos islámicos excelentes.
Ningún viajero deseoso de profundizar en la ciudad debe
olvidar acercarse al Palacio Real y visitar el
Mausoleo de Mohammed V, la Medina
(y su zoco), protegida al sur por la Muralla de los Andaluces,
la Alcazaba de los Oudaias (con su puerta monumental),
el Museo de Artes Marroquíes, el Museo
Nacional de Artesanía y la Necrópolis
de Chellah. De las 5 puertas de la ciudad que todavía
siguen en pie, la más bonita es la Puerta de los
Vientos. A este lado de la ciudad, las murallas almohades
recorren tres kilómetros sin una sola brecha. A unos 12
kms de Rabat, se encuentran los Jardines
de Buknadel, con más de 1.500 especies exóticas.
Y a 16, está la famosa playa de Temara,
cercana a una antigua casbash. Otras mencionables
playas cercanas a la capital son la Playa de las Naciones y la de Skhirat.
Fes,
es la primera de las ciudades imperiales que se remonta al siglo
VIII. Es la principal ciudad de culto musulmán del país
y posee una de las universidades más antiguas del mundo.
De ahí, que Fes sea una ciudad particularmente
atractiva por su potencia cultural que sigue viva hoy en día.
Entre sus monumentos, ocupan un lugar muy destacado las Mezquitas
Karaouine y de los Andaluces. También
algunas Mederas (escuelas coránicas) como Chahrij,
Bouinania y especialmente, Attarin y los museos de Arte Marroquí (Batha)
y el de Armas. En los alrededores de Fes
se encuentra Sefrou, famosa por la fiesta de
las Cerezas en junio e Ifrán donde se pueden practicar
deportes de invierno y montañismo.
Meknés,
la tercera de las ciudades imperiales, alcanzó su apogeo
bajo el reinado de Mulay Ismail. Este sultán embelleció
la ciudad, dotándola de murallas con puertas monumentales,
jardines, mezquitas, alcazabas, y su primer palacio, Dar
Kebira. Con todo esto se convirtió en una de las
ciudades más bellas y fascinantes de Marruecos. Además
de recorrer las murallas, perderse en la medina y regatear en
los zocos, el visitante no puede irse sin visitar el Mausoleo
de Mulay Ismail, las puertas de Bal El Mansur,
Bab Berdain y Bab El-Jemis,
el Estanque de Adgal, la Medersa Bou
Inania, los fabulosos Jardines de los Sultanes,
las gigantescas caballerizas y el Museo
de Arte Marroquí en Dar Jamai.
Cerca
de Meknés, a tan solo 26 kms, se encuentra
la ciudad de Moulay Idriss. Cada año,
en los meses de agosto y septiembre peregrinan hasta ella miles
de fieles atrayendo también a turistas y dando lugar a
un animadísimo evento. Tampoco
muy lejos (a 27kms) están las ruinas de la ciudad de Volubilis,
que son visitadas por numerosos turistas. Para los amantes del
esquí, en la región se encuentra la estación
de esquí de Michlifen, concretamente en
la localidad de Ifrane, donde resulta bastante
económico disfrutar de los deportes de invierno.
La
última de las ciudades imperiales es Marrakech,
una de las preferidas por los turistas españoles, y la
que ha dado nombre a todo el país. La enumeración
de los lugares y monumentos de Marrakech puede
ser interminable, pero el visitante puede hacerse una idea de
su riqueza y variedad acercándose a la Plaza de
Jemaa el Fna paseando por el cercano zoco, la Mezquita
y el Alminar de la Koutoubia (gemela de la Giralda
de Sevilla), la Medersa Ben Yussef, la Menar,
el Museo de Dar Si Said, el Jardín
del Agdal, las Tumbas de los Saadianos
y los Palacios Badi y de la Bahía.
En junio tiene lugar el Festival Nacional del Folklore que reúne
las mejores expresiones de la música, el canto y la danza
popular en Marrakech. Como gran destino turístico
que es, la ciudad cuenta desde con uno de los mejores hoteles
del mundo (el conocidísimo La Mamounia), hasta campings
y albergues juveniles. El ocio nocturno está también
muy explotado, numerosos pubs, casinos y discotecas existen en
la ciudad, la mayoría destinados a los turistas. Es también
punto de partida para numerosas excursiones de gran interés
arquitectónico, cultural y paisajístico. Los Palmerales,
las rutas del Alto Atlas y numerosos pueblos
como Tameslouht, Amizmiz, o
Asni, son algunos ejemplos. Cerca de Marrakech se encuentran la estación de esquí de Oiukameden y el Valle del Ourika.