París
está considerada como una de las ciudades más elegantes
de toda Europa. Su ambiente en las calles, sus movimientos artísticos,
intelectuales y literarios han hecho de la ciudad del amor un
destino de viaje romántico y apetecible para todos aquellos
que quieran disfrutar del arte y de la elegancia.
La
capital francesa aloja en su territorio a 10.300.000 habitantes
lo que hace de esta ciudad una gran urbe con demasiadas atracciones
turísticas para el viajero. Comenzando por la Vía
triunfal que recorre 9 kilómetros nos encontramos los espectaculares
Campos Elíseos, el famoso Museo del Louvre y el Arco del
triunfo que se construyó en homenaje a los ejércitos
franceses por parte de Napoleón.
No
podemos olvidarnos de la isla de la ciudad, lugar donde se
encuentra el Pont Neuf que es el puente más antiguo
de la ciudad.
Muy
cerca se sitúa la place de la Concorde, donde murieron
guillotinadas unas 1.300 personas entre los años 1793 y
1795. En esta misma plaza se encuentra en el centro un gran obelisco
regalo del virrey de Egipto en 1829.
En nuestro paseo por los alrededores de los Campos Elíseos
nos encontramos con la Madeleine, los jardines de las tullerías
y el Grand y Petit Palais.
Sin
duda alguna, París es la ciudad de los bulevares, pasajes comerciales
y cafés; lugares en los que el viajero descansa de tanto
monumento y grandiosidad como la que nos encontramos en el edificio
de la Ópera que tiene una extensión de 12.000 m2.
Caminando por París llegamos al barrio de Les Halles donde se
encuentra el Museo Nacional de Arte y Cultura George Pompidou,
lugar siempre repleto de mimos, malabaristas, lanzadores de fuego
y turistas ya que las vistas de las que se disfruta mientras se
asciende por las escaleras mecánicas del Pompidou son excepcionales.
De
la capital francesa no podemos olvidarnos de la isla de la ciudad,
lugar donde se encuentra el Pont Neuf que es el puente más
antiguo de la ciudad. En esta pequeña isla se sitúan
edificios tan emblemáticos como la Saint Chapelle que se
construyó en la época de Luis IX y que en su interior
se albergan unas vidrieras de una belleza majestuosa; y la Catedral
de Notre Dame que se terminó de edificar en 1245 y en la
cual se encuentra la Cripta arqueológica que contiene los
restos de las murallas, edificaciones y calles del primer milenio
de la capital francesa.
Si
pasamos a la margen izquierda del río Sena nos topamos
con el París de la bohemia, de los literatos y de los disidentes.
En estas calles se puede disfrutar del edificio de la Sorbona,
del majestuoso Panteón o de los jardines al más
puro estilo italiano del Palacio de Luxemburgo que es una copia
del Palacio Pitti de Florencia.
Quizá
lo mejor que tenga esta ciudad es el poder disfrutar de un
delicioso café sentado en una terraza viendo como los
Parísinos van de un lado para otro.
Quizá
uno de las mayores atractivos que tiene París es la variedad
de barrios, estilos y gente y un ejemplo lo tenemos en el bohemio
barrio de Montmartre que durante treinta años fue el centro
de la bohemia y de la libertad artística y de expresión
en sus cafés hasta que con la Primera Guerra Mundial los
artistas se desplazaron a Montparnasse. Actualmente en Montmartre
además de la basílica del Sacre Coeur que ya es
parte del paisaje Parísino con su gran cúpula blanca podemos
ver los locales de la bohemia Parísina como el Moulin de la Galette
que hoy en día funciona como music- hall o el famoso Moulin
Rouge que en la actualidad es un cine mal conservado. Tampoco
podemos olvidarnos de pasear por la place du Tertre donde por
un módico precio podemos hacernos un retrato ya que está
plagada de pintores y de muchos turistas.
Si ahora nos metemos en el barrio de Montparnasse descubriremos
que en sus calles todavía está vivo el recuerdo
de todos aquellos artistas y literatos del período de entreguerras
y posguerra. En este barrio, personajes como Lenin y Trotsky se
refugiaron y en el cementerio que lleva el nombre de este énclave,
Baudelaire y Sartre entre otros descansan eternamente.
Hablando
de París, no podemos dejar de nombrar a la Tour Eiffel
que fue terminada de construir en 1889 y que en aquella época
con sus 300 metros de altura era la construcción más
alta del mundo. Esta torre conocida por todos está formada
por 7.000 toneladas de acero.
Cerca
de la Torre Eiffel se encuentra el hotel de los Inválidos
que destaca por su maravillosa cúpula y que fue edificado
para dar alojamiento a los soldados inválidos que estaban
a disposición de Luis XIV. Bajo la cúpula se sitúan
dos iglesias; una de las cuales está dedicada a los soldados,
y la otra que contiene los restos mortales del emperador Napoleón
Bonaparte.
Pero
no todo aquel que acude a París, lo hace para disfrutar
de la belleza de los monumentos sino que algunos fanáticos
acuden a los cementerios para conocer las tumbas de sus ídolos,
ese es el caso de los amantes del cantante del grupo The Doors,
que siguen acudiendo al cementerio de Père Lachaise a ver
la tumba de Jim Morrison que ya se ha convertido en un mausoleo.
En este cementerio también se encuentran monumentos conmemorativos
a las víctimas de los campos de concentración, a
los combatientes de la Segunda Guerra Mundial y a secretarios
generales del Partido Comunista.
Está
claro que todo tipo de personas verá su gusto satisfecho
en esta ciudad ya que hasta los más ávidos de cultura
y museos verán su deseo satisfecho ya que en París
se pueden visitar grandes museos como el D`Orsay, el Louvre, el
Picasso, el Rodin, el Delacroix, el de Arte de la Moda y un sin
fin de ellos más aptos para todas las demandas.
París,
es una de las ciudades del mundo más majestuosa y con más
historias y leyendas por metro cuadrado; aunque quizá lo
mejor que tenga esta ciudad es el poder disfrutar de un delicioso
café sentado en una terraza viendo como los Parísinos van
de un lado para otro; o ser uno de los pocos afortunados que recorra
la ribera del Sena en buena compañía. Un placer
que tan solo unos pocos saben disfrutar.