La
ciudad de Estambul es un compendio verdaderamente asombroso de
historia, arte y arquitectura, en cierto modo normal debido a
su situación geográfica ya que se encuentra a caballo
entre Europa y Asia, estando la mayor parte de su territorio en
zona asiática.
Ambos
Estambules, el europeo y el asiático, están separados
por el Bósforo un estrecho canal que une el mar Negro (al
norte de la ciudad) con el mar de Mármara (al sur). El
lado europeo, a su vez está dividido por el Cuerno de Oro,
un brazo de mar de ocho kilómetros de largo que separa
el Viejo Estambul de la Ciudad Nueva.
Estambul
es el actual centro económico de la república. La
gran variedad de Estambul fascina a todos sus visitantes: museos,
iglesias, palacios ,grandes mezquitas, bazares y bellos parajes
naturales pueblan la ciudad.
La mejor
manera de recorrer todos los magníficos monumentos del
viejo Estambul es andando. En nuestro trayecto encontraremos calles
llenas de vendedores ambulantes, limpiabotas, niños jugando
y artesanos trabajando en su oficio. No es una ciudad homogénea
ya que de estrechas calles empedradas se pasa a anchos bulevares
rodeados de árboles.
En Estambul
se encuentra la Basílica de Santa Sofía (Ayosofya
en turco: iglesia de la Sagrada Sabiduría), indiscutiblemente
uno de los más fantásticos edificios de todos los
tiempos, la obra más grande de la arquitectura bizantina.
Fue construida por Constantino el Grande y reconstruida por Justiniano en el siglo VI.
10.000 hombres
trabajaron durante seis años para construirla utilizando
marfil de Asia, mármol de Egipto y columnas procedentes
de las ruinas de Éfeso.
Destaca espectacularmente
su inmensa cúpula que se levanta a 55 metros del suelo
y que tiene un diámetro de 31 metros. En el momento de
su construcción no existía nada semejante y se tuvieron
que crear nuevas reglas arquitectónicas, convirtiéndose
en la mayor del mundo hasta que se construyó la de la basílica
de San Pedro en Roma.
Del interior
debemos prestar especial atención al retrato gigantesco
de la Virgen María con el Niño Jesús protegido
por los arcángeles Miguel y Gabriel y a los mosaicos que
se exponen en la galería superior: destaca el grupo con
el emperador Juan Comnenus, la emperatriz Zoe y su esposo y los
de la Virgen y Juan Bautista.
Existe una
leyenda en relación a la Sagrada Columna de mármol
de la nave norte según la cuál se dice que la columna
"llora agua milagrosa"; de hecho los fieles han llegado
a hacer un agujero en la columna de tanto tocarla.
Frente a ésta
se eleva, la no menos bella, Mezquita Imperial de Sultanahmet
conocida con el nombre de Mezquita Azul. Es un monumento tan venerado
por el islam como Santa Sofía por el cristianismo. Su estructura
es maciza repleta de cúpulas y semicúpulas.
Tiene nada
menos que seis minaretes y su interior está recubierto
de 20.000 azulejos azules y blancos de Nicea donde se intercalan
260 ventanas con vidrieras de colores: el techo, por su parte,
está decorado con una delicada arabesca.
Justo enfrente
de la mezquita está el Hipódromo, un gran parque
que en otra época fue un estadio romano con capacidad para
100.000 personas. Actualmente lo único que subsiste es
un obelisco egipcio del siglo XV a.C, una columna de bronce Serpentina
y la columna de Constantino, un hermoso obelisco de piedra arenisca.
Además
de éstas dos, otras muchas mezquitas son de visita obligada, principalmente
estas tres: la de Süleymaniye, construida por Sinán,
un famoso arquitecto del imperio otomano que se considera la más
bella de Estambul; la de Sokollu Mehmet Pasa, también de
Sinán y auténtica obra maestra que combina en su
interior azulejos de diversos colores; y la mezquita de Mihrimah
Sultán, con cuatro inmensos arcos recubiertos de vidrio
que soportan su cúpula central y 161 ventanas para iluminarla.
En relación
a los palacios, el más impresionante de la ciudad es el
Palacio de Topkapi (construido en los siglos XV y XIX y en cuyo
recinto vivieron los sultanes y su corte). Una vez visitados el
Primer y Segundo Patio, debemos dirigirnos hacia uno de los sectores
más populares de Topkapi: el haren. Está constituido
por un laberinto de 400 salas, terrazas, habitaciones, naves y
apartamentos agrupados entorno a los aposentos del sultán,
al oeste del Segundo Patio. En el Cuarto y último patio
se encuentran las dependencias de verano, varias mezquitas, fuentes
y estanques enclavados en hermosos jardines.
En el primer
patio del Palacio Topkapi se encuentran los museos arqueológicos
que comprenden dos secciones: por un lado, el Museo de antigüedades,
donde descansa el famoso Sarcófago de Alejandro entre los
tesoros griegos, bizantinos y romanos; y por el otro el Museo
del Antiguo Oriente, donde se pueden admirar objetos de varias
civilizaciones como la sumeria, babilónica, asiria, etc...
Otros palacios destacables de la ciudad son: el Dolmabahçe (que dispone de una impresionante salón de recepción con 56 columnas y una lámpara de cristal que tiene 750 bombillas); y el Palacio de Beylerbeyi, en mármol blanco y que cuenta con un precioso jardín con magnolias. Fue la residencia de verano de los sultanes y la casa de huéspedes para visitantes extranjeros.
El Museo
Kariye, uno de los monumentos más importantes de la ciudad,
está decorado con frescos y mosaicos del siglo XIV y su
arquitectura es soberbia.
Otro de las grandes atractivos de la ciudad es el Gran Bazar donde
el visitante puede encontrar multitud de artículos, entre
los que destacan las alfombras, las telas, los candelabros de
cobre, los muebles y las joyas. Está compuesto de un laberinto
de 65 sinuosas calles cubiertas donde se apiñan 4.000 diminutas
tiendas, cafés y restaurantes.